Hola, corazones. Después de los acontecimientos de la semana pasada, podría haberme felicitado a mí mismo con la ayuda de Paul McCartney diciéndome que «En la vida real, el que no se rinde es un valiente». Pero no es mi estilo felicitarme sin darme a continuación un buen collejón por detrás para no quedarme demasiado tiempo enmimismado como un narcisista atolondrado. También podría haberme apuntado al carro de Nietzsche y decir que, puesto que «la felicidad quiere eternidad», desearía que los momentos de magia que he disfrutado esta semana se dilataran a perpetuidad. Pero tampoco es este mi estilo, pues habría estado demasiado tiempo sonriendo como un fumeta jijijajajero y creo sinceramente que el estado de felicidad se saborea más precisamente gracias al contraste. Y como en realidad tengo ganas de dedicarme también hoy la frase-cita (qué raro, si nunca se dice a sí mismo las cosas), en lugar de comentar las dos que acabo de mencionar y que aparecen en la excelsa Agenda San Pablo 20...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.