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Mostrando entradas de octubre, 2009

Un pensamiento de Friedrich Schiller

Buenos días, queridos amigos. La viñeta que ilustra el día de hoy en el almanaque mafaldero que adorna mi mesa de trabajo es de esas que provoca sonrisas pero no arrastra en su decepción postrera. Me explico: aparece el padre de Mafalda ante el espejo del baño (una afeitada perfecta), en el vestidor (una camisa impecable), en la cocina, besando a su esposa, en bata y con una jarra de humeante café en la mano (un café delicioso), en el ascensor, encendiendo un cigarrillo (un rubio excelente) y, por último, en el portal, caído de hombros y con una enorme flojera en las piernas (y aquí es donde la cosa deja de ser como en los anuncios). Yo me río, porque la viñeta es deliciosamente graciosa, pero no comparto su pesimismo vital. Todos los días nos espera algo bello, algo alegre, algo original, algo sorprendente, algo martinista (es decir, algo que «invita a vivir»). Aunque se oculte detrás de los apretujones de Metro-sauna (vaya día, ayer), de la mala leche del ciego suplente que vende cup

Un pensamiento de Benjamin Franklin

Buenos días, queridos amigos. Hay días en que uno no tiene ganas de nada, se ve agobiado por las circunstancias, el tiempo le puede y la urgencia por no se sabe qué le posee inexorablemente. En esos casos, intento mantenerme a flote recordando uno de los versículos que más me gusta repetir y que, como todo en mi entrecomilladamente coherente vida, cumplo menos a rajatabla de lo que debería. La frase es de san Pablo, y no os la voy a decir. Si queréis conocerla, no tenéis más que acudir a vuestra mesilla de noche, coger la Biblia que tenéis siempre a mano y buscarla. Ah, ¿que no tenéis una Biblia en la mesilla de noche? Bueno, tendréis una en la estantería del salón, o en el despacho, o si no podéis consultar esa Biblia grande ilustrada que tenéis en el recibidor. Ah, que tampoco. Pues en Librerías San Pablo os pueden facilitar una por un módico precio. Y cuando la tengáis, no tenéis más que ir al Nuevo Testamento, a las Cartas de san Pablo, concretamente a la Carta a los Filipenses.

Semana de la Pobreza

Buenos días, queridos amigos. No siempre la improvisación tiene la última palabra en este mi espacio semanal. En esta ocasión voy a aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid (gran río, que ha albergado un mundial de piragüismo, y gran ciudad, que vio nacer a ilustres personajes y a otros que no llegamos ni siquiera a la categoría de personajillos) y que las agendas contienen efemérides para recordar una: celebramos estos días la Semana contra la Pobreza, ya que hoy, 16, es el Día mundial de la alimentación, mañana, 17, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza en el mundo, y el domingo, 18, el Domund. Así que con este compromiso seleccionaré la (mejor, las) frase-citas de hoy, que casi no comentaré, y de hacerlo lo haré de forma menos irreverente que lo que acostumbro a hacer. Corresponden a las fechas mencionadas en la Agenda San Pablo en curso. Y dicen así: «Porque vamos a morir, tenemos que abrazarnos con ternura; porque vamos a morir, las personas que tienen h

Un pensamiento de Carl Gustav Jung

Buenos días, queridos amigos. Llevo toda la semana bajo la influencia psicológica de los ataques que una pequeña parte de mi anatomía está infligiendo a mi voluntad, a mi resistencia, a mi paciencia y a mi sentido del humor. Y aunque parece que los medicamentos están comenzando a surtir efecto, todas estas capacidades que he citado, y alguna otra, han quedado muy mermadas por la pertinaz y a la vez feroz insistencia de mi afección. Digo esto para que sepáis perdonar mis impertinencias si las hubiere. La frase-cita que traigo hoy a colación no tiene, afortunadamente para vosotros, mucho que ver con mi estado (ni anímico ni fisiológico), sino más bien con ese espectro de relativismo y de darlavueltaalatortillismo tan de moda hoy en día. Cada cual es cada quien y tiene su cadaunada, dice un refrán moderno. Y debe de ser cierto. No me adelanto a comentar la frase. Os cuento, simplemente, cómo ha llegado hasta mí. Ayer logré reunir tiempo para recopilar, una a una, mensaje a mensaje, todo

Un pensamiento de Francisco de Quevedo

Buenos días, queridos amigos. En el análisis periódico que uno va haciendo de su vida, resulta que el balance no siempre es coincidente con el anterior, sino que a veces cambia, quizá porque han surgido nuevos elementos que alteran el resultado final, quizá porque el punto de vista o el método de análisis ha cambiado. Las asignaturas de manual y examen no se me dieron del todo mal (llegué a alcanzar las «mieles del éxito» en Arte, en COU, o en IPE (Información Periodística Especializada) en la Facultad. Otra cosa son esas asignaturas que no tienen manual (de esos que vienen impresos y encuadernados y que contienen, tema por tema y bien ordenados, los conocimientos que te van a requerir), ni examen (de esos en los que lo que sabes lo tienes que poner por escrito en un papel), ni maestro (de esos seres humanos con titulación específica y que se encierran contigo y con tus compañeros en una habitación para intentar explicarte lo que viene en el manual y te hacen un examen para ver si lo