Carissimi Me encuentro últimamente muy cansado, pero esto, y sin que sirva de precedente, no es una queja. Las circunstancias que me hacen sentirme así son, en gran parte, provocadas por mi propia actividad, por propia decisión; en otra parte, tampoco desdeñable, son circunstancias que me sobrevienen y que no puedo ni evitar ni cambiar, con lo que la aceptación es la mejor de las soluciones. Sólo una pequeña parte puede, pues, permitirme la queja razonable, así que mejor lo dejo para cuando tengas más ayes que lanzar al infinito azul. Si me duermo en las banquetas de los bares (Virgen santa, qué mal suena eso) después de una amplia jornada de trabajo, es porque he hecho lo que debía. Y además me queda la satisfacción, o al menos la tranquilidad, de que lo he hecho bien, lo mejor que he podido y sabido. Y que la mayor parte de las personas a quienes he atendido, que me han pedido un título, el último libro de un autor, una recomendación para regalar a un amigo sacerdote o...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.