Hola, corazones. Una mañana fresca (pero no fría) y luminosa como la de hoy vino precedida por una tarde sencilla (pero no aburrida) que me deparó alguna que otra sensación agradable. Después de una sesión de plancha de unas dos horas y media, me dispuse a ver el informativo y a cenar [si hemos de atenernos a los tópicos, no soy humano: planchar me entretiene, me relaja, ¡y lo hago bien!; si seguimos en tópicos, se podría dudar de mi género, ya que pocos somos los hombres que confesamos sin pudor que la plancha no nos resulta una actividad imposible]. Y cuál no fue mi sorpresa cuando, en medio de un informativo (vale, era Telemadrid , no sé qué pasaría en otras cadenas), me encontré con una improvisada lección de cultura religiosa, con tintes de hagiografía, de historia de la Iglesia y de, pásmense todos, ¡teología trinitaria! Cierto es que la cosa (la lección) era muy rudimentaria, y estaba expresada, además, en un horroroso español con marcado acento insular (no canario, no, de más a...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.