Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Mario Vargas Llosa

Una frase-cita de Mario Vargas Llosa

Queridos   Ha concluido mi período vacacional y, por lo tanto, debería entregarme con entusiasmo renovado a comentar interesantes frase-citas y salpicarlas de palabras pseudoinventadas y de anécdotas o curiosidades. Pero no estoy por la labor. No me encuentro preparado. Me hallo en un extraño momento, lleno de incertidumbre.   ¿Como la incertidumbre de la que habla Mario Vargas Llosa?: «La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar ».    No exactamente. No me siento precisamente como un enamorado pensando si logrará o no obtener el fruto más o menos prohibido de su ideal…   No, es más bien esa incertidumbre que habla del no saber cuándo ni cómo las circunstancias actuales van a cambiar, pero sí tener la seguridad de que va a haber no uno, ni dos, sino muchos cambios, muchos movimientos, muchas transformaciones.    No sé si la semana que viene podré regresar y comentar una frase-cita de nuevo, as...

Un pensamiento de León Felipe y otro de Mario Vargas Llosa

Hola, corazones. Entre el catarro que me he pillado (voy a tener que empezar a tomar más productos de nevera de esos que anuncian los famosos para las defensas, la hinchazón aerofágica, el colesterol, el aporte cálcico, los triglicéridos, las transaminasas y no sé cuántas cosas más, porque últimamente me falla todo; ¿será la edad?) y el desconcierto informativo (¿hicimos huelga el cien por cien de los españoles o sólo la hizo ese «comprometido» «actor» –no sabía cuál de las dos palabras poner entre comillas, así que mejor pongo las dos y que cada cual dude sobre la que parezca– al que dicen que detuvieron ayer por amenazar al dueño de un bar?), no sé muy bien ni dónde estoy (bueno, no, sé sé dónde estoy, y qué día es, era sólo un decir). El desconcierto se cura hablando, escuchando y leyendo; el catarro, con tiempo y cuidados. Tendré que salir menos de casa y aprovechar para leer alguno de esos libros que se van acumulando en caótica columna ascendente sobre mi escritorio. No puede ser...

Un pensamiento de Mario Vargas Llosa

Hola, corazones. Me gusta la gente que cuando recibe la noticia de que se le ha concedido un premio, muestra su alegría, su sorpresa y su satisfacción por partes iguales, sin ese extraño temor a que te critiquen, sin ese esnobismo de intelectual progre o simplemente rarito que ha motivado que muchos otros hayan aceptado el premio profiriendo previamente alguna grosera boutade . Olé, pues, por Mario Vargas Llosa , que exulta. Con los Nobel me suele ocurrir, además, que mis vírgenes oídos en el vasto territorio de la literatura mundial jamás hayan oído pronunciar el nombre del ganador (Hertas, Jelineks, Koetzees o como se llamen han sido para mí absolutamente ajenos), o que, incluso habiendo leído alguna excelente obra del premiado, su persona me caiga redonda, gorda o rematadamente mal (si digo sus nombres, alguno me crucificará, pero si son excelentes La colmena o La balsa de piedra , por ejemplo, no lo son tanto los gases de cuerpo y mente que en ocasiones sus autores han desprendido...