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Un pensamiento de santa Teresa de Jesús

Leí el otro día en Facebook un comentario de una amiga mía, encantada de que iba a tener, desde el domingo 27, una foto dándole la mano a un santo. O una foto en la que un santo le daba la mano a ella, tanto monta… Yo mismo tengo en el salón de mi casa, ya lo comenté en este blog en su momento, una foto de Juan Pablo II hecha por mí (con la cámara de mi hermano, ¿convertirá este detalle la cámara en una reliquia?, toma nota, hermano, por si acaso…). Al hilo del comentario de mi amiga, enseguida Facebook comenzó a caldearse con comentarios más o menos divertidos, bromistas para quien los entendía y lacerantes para los ajenos. Pero de muchos de esos comentarios se podían deducir varias cosas. La primera, y la más evidente, que éramos varios (somos muchos) quienes, de una forma o de otra teníamos (tenemos) un recuerdo personal y único de Juan Pablo II . Como mínimo, le hemos visto con nuestros propios ojos, sin intermediación de los medios de comunicación, más o menos cerca, segú...

Un pensamiento de Sir Francis Bacon

Ayer por la tarde, cuando volvía a casa en el metro, tuve que soportar una interminable conversación entre dos jovencitas que hablaban de su vida íntima (lo llamaban, yo diría que erróneamente, «amorosa » ) con el mismo volumen con el que se corean las canciones en un concierto cuando el cantante ofrece el micrófono al público. Una de ellas decía tener una vida «amorosa » muy complicada porque estaba saliendo (un día hablaremos de la polisemia de este verbo) a la vez con tres chicos y no sabía a qué « árbol» arrimarse. «La discreción ha muerto », me dije para mis adentros más íntimos. Esa misma mañana, varias noticias de esas que llaman virales me rodeaban revoloteando a mi alrededor como esas sombras negras que atacan a Harry Potter en una de las películas, como intentando sorber mi alma. Noticias llamativas, sorprendentes, morbosas, escandalosas, indignantes, redactadas para lograr con un ligera pasada visual por el titular centenares de clics hocicando en su pestilente cont...

MasterChef de la santidad

La Editorial San Pablo publica este mes de abril un libro de Fernando Cordero Morales , titulado MasterChef de la santidad . En uno de los capítulos del libro, dedicado al sentido del humor inherente a la santidad, cita uno de los Momentos de sabiduría , concretamente el número 161. He aquí la página con el texto y la nota a pie de página. Es la primera vez en mi vida que me convierto en referencia bibliográfica. Todo un honor.  

Un pensamiento de Octavio Paz

No sabía cómo empezar esta semana cuando mi teléfono comenzó a dar campanazos uno detrás de otro. La campana es el sonido que tengo puesto en el móvil para que me avise de que me ha entrado una llamada, un mensaje en el guachap, o alguna que otra notificación. La mayor parte de la gente que conozco tiene un silbidito que suena como turu turúru, que no me gusta nada. Y una amiga y compañera tiene el clásico ding dong del timbre de la puerta de una casa. Me descuadraría tal sonido si supiera cómo suena mi timbre, pero soy como la vecinita de enfrente, nadie se acerca a mi reja, nadie toca mis cristales, nadie a mi puerta se acerca… Bueno, pues el caso es que comenzó a dar campanazos, y al cabo de un rato miré, y me encontré con que me estaban entrando un montón de notificaciones de ¡ twitter ! Y eso que sólo llevo semana y pico de cliente en esa red, y todavía no sé ni cómo funciona, ni cómo manejarme, ni cómo hacer casi nada… ¡Necesito un tutorial para bobos! Pues resulta que me ha...

Un pensamiento del Papa Francisco y otro del Papa Juan XXIII

La otra tarde atravesé Madrid en autobús dos veces (ida y vuelta) y tardé mucho más de lo habitual. Casi no me había enterado de lo que pasaba, y la verdad, en los horarios en que hice mi travesía lo único raro eran las calles cortadas y un exceso de nostalgia entelada. Mucha gente de compras, qué mucha, muchísima, subía y bajaba Goya y Alcalá, y entraba en las tiendas y salía, después de haber comprado o sólo mirado. Predominaban, como siempre, las bolsas de las tiendas más económicas, pero de todo había... Y mucha nostalgia entelada... A mí me han enseñado, porque lo he leído, lo he oído y lo he vivido, que no es cierto que cualquier tiempo pasado fuera mejor, aunque es una tentación recurrente cuando lo presente no nos gusta y le tenemos cierta prevención al futuro, siempre incierto. Soy más de la opinión de que estamos en lo mejor de lo que nos queda y de que el futuro lo tenemos que construir apoyados en el presente y con una conciencia clara de cómo fue nuestro pasado.  ...

Un pensamiento de Dale Carnegie (y otro de Píndaro)

Ya tenemos primavera otra vez. Se ha notado en muchos detalles, calendario aparte. Si de repente te pican los oídos y la garganta a rabiar y te dan ganas de rascarte con un arco de violín, es la primavera.  ... Iba a seguir hablando de la primavera, pero me ha parecido una auténtica frivolidad. Os cuento: Ayer, jueves, estuve en la presentación de un libro que hablaba de la necesidad de renovar los lenguajes de la transmisión de la fe. Que dice cosas como que ya no valen las prebendas y los honores de otros tiempos, y que lo importante es el ejemplo, el reflejo, la transparencia de nuestras vidas, una transparencia que permita al otro percibir a Dios. Y en la presentación, una actuación musical, de uno de esos grupos que cantan a Dios sin cantar a Dios, que claman letras que interpelan con ritmos y melodías que mueven al baile, a la alegría, a la jovialidad. Y que dicen cosas como lo difícil que es hablar de Dios cuando se ve lo que se ve (ponga usted aquí lo que desee: h...

Un pensamiento de Gilbert Keith Chesterton

¿Suceden las cosas «al azahar », o por el contrario todo tiene una causa, una consecuencia, una o varias de esas dobleuves periodísticas? ¿Algo o alguien puede hacer que todo se envilezca, que las cosas salgan mal una detrás de otra, que cada palabra dicha, cada gesto, sea interpretado como una amenaza o un castigo? Si eso ocurre, ¿puede uno cambiar el rumbo merced a una sonrisa, un silencio, un tragar saliva y seguir adelante, una palabra amable y un mordisco en la propia lengua? Yo creo que sí. Esta semana me ha pasado dos veces, en dos ámbitos diferentes, con personas diferentes. Y eso, precisamente en la semana en que, gracias a las brillantes traducciones al francés de mis Momentos de sabiduría que están haciendo las alumnas de la Escuela de traducción de Janick Benoit y que estoy colgando en Facebook , le tocaba el turno al momento número 30, que invita a poner siempre una nota positiva en la vida. Eso, precisamente en la semana en que una positivísima amiga de arrollad...

Un pensamiento de William Somerset Maugham

Dormido como voy por las mañanas en el Metro, a veces me tengo que detener y leer alguna noticia dos y tres veces, bien porque mi cerebro o mi vista se empeñan en decir que pone lo que no pone, bien porque lo que pone no es lo que realmente pone, o pone más de lo que pone. Para explicarme, un ejemplo de ayer mismo: «Las mujeres ganan peso en los consejos del IBEX ». « Pues que no vayan», me dije para mis adentros más íntimos de mi mismidad interior, pensando en que las pobres estaban engordando a causa de sus puestos como consejeras. Ya después de leerlo dos veces, y sabedor de que estaba en la sección de Economía, pude colegir que el titular quería referirse más bien a la presencia cada vez mayor de las mujeres en los consejos de las empresas del IBEX. Pero aun así no pude menos que imaginarme una mesa de juntas con un montón de hombres y mujeres alrededor, y todas ellas con sobrepeso. ¡Ay, esos cánones de belleza que promueven el estupendismo que tiene como regla máxima l...

Un pensamiento de Juvenal

Hoy tenía intención de dedicar mi reflexión inicial a la muerte. ¿La razón? Un amigo muy querido acaba de sufrir el zarpazo de la muerte en su familia, concretamente en su hermano. Su reacción (la de mi amigo) me ha dado qué pensar. No es lo mismo recibir una noticia semejante cuando tienes quince, treinta, cincuenta o setenta años. Lo que en unos casos es casi un sacrilegio en otros puede ser tomado como ley natural. Dolorosa siempre, pero natural. En aceptar la muerte, en saber vivir con la certeza y la seguridad de la muerte, está uno de los secretos de la vida. Sin embargo, tiemblo aún, de corazón y de mente, solo de pensar en que la muerte se acerque a quienes no pertenecen aún al ámbito de esa ley natural que justifica la desaparición del otro con el consabido «era muy mayor». Porque eso nos va poniendo siempre más cerca de la primera línea. No obstante, las circunstancias han querido que al final, pese a todo, no me vaya a dar a reflexionar sobre la muerte. Tiempo habrá, q...