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Un pensamiento de Denis Diderot

Carissimi   Continúo dándole vueltas a lo que dije la semana pasada, y algunas noticias de la presente hacen que incida de nuevo sobre la misma cuestión recurrente: « Vivimos en un tiempo en el que todos parecen empeñarse en exigir a los demás un determinado comportamiento que no cumplen para sí mismos ». Y hablé de exigencias y requerimientos que oímos constantemente. «Lo que tiene que hacer JoseBenito Nosecuántinger es pedir perdón», « Marciano Vayaustedasaberquiénsoy debería dimitir si es que aún le queda algún resquicio de moralidad», « El-Federico Miraquienestabaalhabla tendría que callarse antes de hablar de moral ni de nada»…   ¿Noticias nuevas? O las mismas de siempre. Porque llegan unos señores muy enseñoreados mal afeitados y unas señoras muy mal aconsejadas en la selección de los trapos con que adornarse (un notable para Natividad Neumático , suspenso para todas las demás), y comienzan a darse el lujo de hablar de todo sin que venga a cuento, y entonces...

Un pensamiento de Albert Guinon

Carissimi   Cambio el saludo, después de tanto tiempo con la introducción igartiburesca, para dar paso a los signos de los tiempos. Se impone el latín, carissimi fratres …   Supongo que todo el mundo espera que hable de la noticia de la semana, del mes, quizá del año; noticia que me hizo volver a citar la maravilla literaria de Don Mendo y decir a los cuatro vientos: «Heme quedado de estuco». El papa Benedicto XVI , que además de Su Santidad también es Su Intelectualidad (¿de verdad?, ¡pues yo nunca le he visto en los Goya…!), ha decidido renunciar. Que no dimitir (¿cómo podría?), ni abdicar (¿en quién podría?). Renunciar. Y lo ha hecho después de mucho tiempo de meditación, reflexión y sobre todo oración. Hubiera quedado muy prepotente a los oídos del mundo que lo hubiera dicho como aquella cita de los Hechos de los Apóstoles («El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponeros más cargas de las necesarias», dice, o algo similar, no tengo una Biblia dela...

Un pensamiento de Frédéric Chopin

Hola, corazones   Parece que últimamente los jueves llego al portátil sin una sola idea en la cabeza con la que enfrentarme a la pantalla en blanco. Y menos mal que aparecen personas que me echan un cable aportándome un tema de conversación. La semana pasada una amiga que reclamaba la defensa del feto humano frente a quienes se procupan más por la protección del embrión de hiena o de la larva de escolopendra me dio pie para escribir y comentar unas frase-citas famosas.    Esta semana la ayuda ha provenido mi cuñada, que ejerce con orgullo de orgullosa tía (más aún de lo que yo presumo de mi ahijado, que es su hijo, y de la bellísima novia de este, que es mi «sobrina-nuera»). Resulta que me ha enseñado un vídeo, una excelente producción, que protagoniza su sobrino, que es deportista de elite y ha participado en juegos olímpicos y campeonatos mundiales de diversas especialidades.    Un vídeo muy bueno, muy bonito, que me ha dado mucho que pensar. A...

Tres pensamientos: Gandhi, Théophile Gauthier y Juan Pablo II

Hola, corazones No tenía nada especial que contar y de repente leo en el blog de una amiga su llamada de auxilio, su clamor desesperado reclamando la vuelta de la racionalidad, la humanidad, la decencia moral y la congruencia, y denunciando el tremendo desquicie en el que vivimos. Acudo a las fuentes que cita, y me encuentro con que existe una ley que data del año 2007, creo, y que ahora está siendo reformada por el Gobierno para adecuarla a la normativa europea. Una ley que contempla los últimos avances cientificos que reconocen y demuestran que existe sufrimiento real en los seres objeto de la protección de dicha ley. Y me digo a mí mismo que bueno, que si una ley quiere amparar y proteger al ser que sufre, no está todo perdido en el mundo.  Y leo una frase-cita en Proverbia.net , una frase-cita que ya he reproducido alguna vez en las excelsas agendas San Pablo (atención a las de años venideros: sé de buena tinta que le han cedido su confección y dirección a un joven y prome...

Un pensamiento de Barbara Ward

Hola, corazones Una de presumido: Cada vez que sale en una conversación el tema de la edad, alguien acaba diciéndome que aparento menos edad de la que tengo, a lo que yo contesto, con una broma recurrente pero que sigue sonando a nueva, que «duermo en la nevera», pues el frío conserva. Nada más cierto esta semana, en que ni con todos los sistemas de calefacción funcionando a toda potencia (horno incluido) he logrado templar siquiera la más pequeña de las habitaciones (generosa denominación) de mi casa. Claro que, helado como ando, yo no me veo más guapo, sino más encogío y mocoso… Esto me ha llevado a una reflexión que me resulta muy dolorosa. Si tanto frío tengo, y estoy bajo la influencia de varios chorros de aire caliente, ¿qué no tendrá esa gente que veo por las mañanas envuelta en cartones o mantas raídas en las céntricas plazas y calles por las que paso hasta llegar a Metrosauna desde  San Bernardo  a Villaverde ? ¿Qué no tendrá el que, incluso formalmente vestido, ...

Momento 40

Hola, corazones   Varias de las cosas (¡por Dios, qué palabra más vulgar!, si estuviera aquí mi profesora de Redacción me suspendería, y me daría infinidad de opciones para mejorar mi estilo y eludir palabras ambiguas y generales) que me han sucedido esta última semana han tenido un denominador común: el diálogo. Como dice la RAE , un diálogo es una «p lática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos». Y eso es lo que he tenido cuando me han hecho una entrevista radiofónica (sí, a mí, ya ves qué cosas), cuando he comentado con mis amigos la película que acabábamos de ver (y que recomiendo: Los Miserables , y eso que el título engaña, porque en esta historia todos, o casi todos los personajes, son mucho más dignos que lo que estamos acostumbrados a ver en nuestros días…), cuando he reducido, con palabras y una taza de té, una pequeña crisis de ansiedad familiar, cuando he asistido, por motivos de trabajo y también afectivos, a u...

Un pensamiento de Frank A. Clark

Hola, corazones   Pido disculpas por mi desidia, mi dejadez y mi desgana aparente al no haber sido fiel a mi cita semanal el viernes pasado. La circunstancia que me lo impidió es ligeramente frívola, pero quizá sea comprensible. Dado que el jueves fue mi cumpleaños, tomé la determinación de reunirme con mi familia primero y con un grupo de amigos después, en lugar de encerrarme en casa, ante la pantalla, para escribir mi habitual comentario. Supongo y espero esta justificación merezca la indulgencia, si no plenaria, sí de la mayoría de los lectores.   Podría contar muchas anécdotas del período navideño, o explayarme en mis éxitos en la cocina, que alguno que otro he tenido, o hacer una larga lista de mensajes recibidos, desde los má estremecedores hasta los más cursis, pasando por los más groseros. Podría hablar del frío que se apodera de mi cuerpo, de mi casa e incluso de mi piel (todo el mundo me dice que parezco más joven, debe de ser porque el frío me conserva), ...

Un pensamiento de Ralph Waldo Emerson

Hola, corazones   Último pensamiento del año, que llega, como siempre, en una época de mucha actividad y poco tiempo para sentarme a ver qué les escribo esta semana a estos señores tan amables que me leen o fingen hacerlo semana sí semana también. Sean indulgentes si hoy despacho la faena con dos pasos rápidos antes de meterme en la cocina a hacer helados y bizcochos y de salir luego a hacer las compras de paje sin alforja ni pecunia. Un momento, además, en el que debo siempre hacer introspección y balance. Tiempo propicio para ello es el fin de año, como también para enumerar los propósitos que inclumpliré en los próximos meses. Pero es que además, aunque no nací en una rivera del Arauca vibrador, sino en la Castilla del Pisuerga, sí nací en los albores del año, nada más pasar las resacas de las fiestas del matasuegras y el desmadre, el día después de la algazara de la conquista de Granada. Y eso me obliga y compromete, todos los años, a repasar mis días y mis años y darm...