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Un pensamiento del Papa Francisco y otro del Papa Juan XXIII

La otra tarde atravesé Madrid en autobús dos veces (ida y vuelta) y tardé mucho más de lo habitual. Casi no me había enterado de lo que pasaba, y la verdad, en los horarios en que hice mi travesía lo único raro eran las calles cortadas y un exceso de nostalgia entelada. Mucha gente de compras, qué mucha, muchísima, subía y bajaba Goya y Alcalá, y entraba en las tiendas y salía, después de haber comprado o sólo mirado. Predominaban, como siempre, las bolsas de las tiendas más económicas, pero de todo había... Y mucha nostalgia entelada... A mí me han enseñado, porque lo he leído, lo he oído y lo he vivido, que no es cierto que cualquier tiempo pasado fuera mejor, aunque es una tentación recurrente cuando lo presente no nos gusta y le tenemos cierta prevención al futuro, siempre incierto. Soy más de la opinión de que estamos en lo mejor de lo que nos queda y de que el futuro lo tenemos que construir apoyados en el presente y con una conciencia clara de cómo fue nuestro pasado.  ...

Un pensamiento de Dale Carnegie (y otro de Píndaro)

Ya tenemos primavera otra vez. Se ha notado en muchos detalles, calendario aparte. Si de repente te pican los oídos y la garganta a rabiar y te dan ganas de rascarte con un arco de violín, es la primavera.  ... Iba a seguir hablando de la primavera, pero me ha parecido una auténtica frivolidad. Os cuento: Ayer, jueves, estuve en la presentación de un libro que hablaba de la necesidad de renovar los lenguajes de la transmisión de la fe. Que dice cosas como que ya no valen las prebendas y los honores de otros tiempos, y que lo importante es el ejemplo, el reflejo, la transparencia de nuestras vidas, una transparencia que permita al otro percibir a Dios. Y en la presentación, una actuación musical, de uno de esos grupos que cantan a Dios sin cantar a Dios, que claman letras que interpelan con ritmos y melodías que mueven al baile, a la alegría, a la jovialidad. Y que dicen cosas como lo difícil que es hablar de Dios cuando se ve lo que se ve (ponga usted aquí lo que desee: h...

Un pensamiento de Gilbert Keith Chesterton

¿Suceden las cosas «al azahar », o por el contrario todo tiene una causa, una consecuencia, una o varias de esas dobleuves periodísticas? ¿Algo o alguien puede hacer que todo se envilezca, que las cosas salgan mal una detrás de otra, que cada palabra dicha, cada gesto, sea interpretado como una amenaza o un castigo? Si eso ocurre, ¿puede uno cambiar el rumbo merced a una sonrisa, un silencio, un tragar saliva y seguir adelante, una palabra amable y un mordisco en la propia lengua? Yo creo que sí. Esta semana me ha pasado dos veces, en dos ámbitos diferentes, con personas diferentes. Y eso, precisamente en la semana en que, gracias a las brillantes traducciones al francés de mis Momentos de sabiduría que están haciendo las alumnas de la Escuela de traducción de Janick Benoit y que estoy colgando en Facebook , le tocaba el turno al momento número 30, que invita a poner siempre una nota positiva en la vida. Eso, precisamente en la semana en que una positivísima amiga de arrollad...

Un pensamiento de William Somerset Maugham

Dormido como voy por las mañanas en el Metro, a veces me tengo que detener y leer alguna noticia dos y tres veces, bien porque mi cerebro o mi vista se empeñan en decir que pone lo que no pone, bien porque lo que pone no es lo que realmente pone, o pone más de lo que pone. Para explicarme, un ejemplo de ayer mismo: «Las mujeres ganan peso en los consejos del IBEX ». « Pues que no vayan», me dije para mis adentros más íntimos de mi mismidad interior, pensando en que las pobres estaban engordando a causa de sus puestos como consejeras. Ya después de leerlo dos veces, y sabedor de que estaba en la sección de Economía, pude colegir que el titular quería referirse más bien a la presencia cada vez mayor de las mujeres en los consejos de las empresas del IBEX. Pero aun así no pude menos que imaginarme una mesa de juntas con un montón de hombres y mujeres alrededor, y todas ellas con sobrepeso. ¡Ay, esos cánones de belleza que promueven el estupendismo que tiene como regla máxima l...

Un pensamiento de Juvenal

Hoy tenía intención de dedicar mi reflexión inicial a la muerte. ¿La razón? Un amigo muy querido acaba de sufrir el zarpazo de la muerte en su familia, concretamente en su hermano. Su reacción (la de mi amigo) me ha dado qué pensar. No es lo mismo recibir una noticia semejante cuando tienes quince, treinta, cincuenta o setenta años. Lo que en unos casos es casi un sacrilegio en otros puede ser tomado como ley natural. Dolorosa siempre, pero natural. En aceptar la muerte, en saber vivir con la certeza y la seguridad de la muerte, está uno de los secretos de la vida. Sin embargo, tiemblo aún, de corazón y de mente, solo de pensar en que la muerte se acerque a quienes no pertenecen aún al ámbito de esa ley natural que justifica la desaparición del otro con el consabido «era muy mayor». Porque eso nos va poniendo siempre más cerca de la primera línea. No obstante, las circunstancias han querido que al final, pese a todo, no me vaya a dar a reflexionar sobre la muerte. Tiempo habrá, q...

Un pensamiento de Gandhi

Queridos amigos, buenos días a todos. Me vino el otro día por la mañana a la memoria un canto religioso «moderno» que comenzaba con una hermosa frase: «Un nuevo reino está amaneciendo…». Y miré al cielo y vi luz y color, en lugar del acostumbrado gris que me ha acompañado esta larga temporada invernal que comenzó en agosto... Y miré alrededor y vi apuntando apenas yemas y brotes, incluso algunas flores, casi osadas, desafiando el frío matutino (y por Matutes, el poli, que hacía frío). El viernes pasado me hice con un ramo de mimosas, esa maravilla de bolitas amarillas tan olorosas. Cierto que pagué bastante por ellas («el temporal de Galicia ha dejado desabastecido de mimosas el país», me decía pesaroso el florista), pero me alegraron la tarde y pusieron una nota de color en la habitación. ¿Estaré demasiado confiado en que está llegando la primavera? Eso es un ciclo, y llegar llega. Pero quizá esta primavera la espero, la necesito, la percibo con más intensidad que otros ...

Un pensamiento de Dostoievski

Una amiga y compañera de trabajo me contó hace poco que existe un interesante reto personal que se está difundiendo entre la gente de bien de un modo casi viral. La cosa consiste en lo siguiente: uno se pone una pulsera, o un anillo, o un pendiente, o cualquier otro adornito susceptible de cambiar de sitio. Y cada vez que protesta, se queja, rezonga, critica o piensa mal de alguien, conocido o no, debe cambiarse el adornito de lado. El desafío es alcanzar los 21 días sin que el adornito sufra mudanza. ¿Os imagináis, 21 días sin que yo critique a nadie, ni me queje de nadie (ni de nada, hasta Metrosauna se salvaría), ni rezongue por nada, ni piense mal de nadie? Inaudito. Eso no es un reto alcanzable, es una llamada a la santidad, casi. ¡Ah!, pero, ¿acaso tú no estás llamado a la santidad? Y sin pulserita o pendientito por medio… Así que, si el chirimbolito de adorno te recuerda el camino, ¿por qué despreciarlo? Al fin y al cabo, pulserita ya llevo, casi siempre (algunas son sol...

Un pensamiento de Benedicto XVI y otro de Francisco

¿Cómo volver a la “rutina” después de tanto tiempo? La respuesta me la doy yo mismo: recuperando uno de los temas recurrentes, y una reflexión que, además, quedó en el tintero cuando se interpusieron en mi camino hospitales y residencias. Soy una especie de voyeur, un observador de la conducta o el comportamiento humano, sobre todo en lugares en los que la gente obvia, porque ha hecho suyo el entorno mediante la costumbre, toda norma e imposición y libera su yo más natural. Por ejemplo, el transporte público, sobre todo cuando es un uso habitual, con el mismo horario, la misma gente alrededor día sí día también, las mismas prisas… En momentos así, uno (yo también, aquí no se libra nadie) se relaja y suelta sin darse cuenta su ser. Dime cómo te mueves y comportas en el Metro, y te diré cómo eres. ¿Cómo andas? ¿Deprisa, despacio, esquivando a la gente, ajustando en las esquinas, haciendo aspavientos ante cualquier importunidad…? ¿Arrastras los pies con indolencia? ¿Camina...