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Feria del Libro 2013

Os ha quedado muy bonita la caseta
 
La amabilidad del vecindario es proverbial en la Feria. Nunca hemos tenido problemas, todo lo contrario: nos hemos ayudado unos a otros prestándonos cosas si las necesitábamos o haciéndonos favores (¿tienes monedas de veinte céntimos?, ¿me vigilas un momento la caseta, que tengo que ir a...?, ¿te bajo el toldo?). Nuestros vecinos de este año, de Palabra, nos dedicaron esta frase cuando aún no habíamos terminado de colocar libros, carteles, expositores y demás parafernalia. Un bonito detalle que se agradece.
 
 
La mala educación
 
En contraste con lo anterior, la mala educación de quien, año tras año, confunde las cosas. Vaya quien vaya a inagurar la Feria del Libro, ya sea el Príncipe Felipe, ya la Infanta Doña Elena, ya la Reina Doña Sofía, no es de recibo que a lo largo del recorrido haya apostados grupitos de insolentes que se dedican a protestar, gritar, insultar e intentar reventar la cosa. Aunque inauguraran la Feria hitler y stalin (chiquititos) redivivos y cogiditos del brazo como buenos amiguitos, no es de recibo reventar la Feria para insultarlos. A pesar de que esos sí que se hubieran merecido un buen rapapolvo.
 
 
¡Victor Ullate!
 
La sorpresa de la Feria, sin duda, fue la visita a la caseta 228 nada más y nada menos que de Víctor Ullate. No sólo pasó a saludar a la autora que en esos momentos estaba firmando, Carmen Guaita, que es amiga suya y su biógrafa (véase mi entrada titulada La vida y la danza). Es que entró en la caseta, nos saludó a todos, charló con nosotros, se quedó un buen rato sentado a la puerta, descansando, tuvo la gentileza de firmarme su libro de memorias, que ya me había dedicado también Carmen, e incluso tuvo un elogio para uno de los textos de mi Momentos de sabiduría. Un orgullo y un honor conocerle.
 
 
 
 
Papiroflexia

—¿Tenéis libros de papiroflexia?

—¡Sí!

Con alegría indescriptible, pues despúes de años de respuestas negativas podía enseñar un libro de (mejor, con un apartado dedicado a) papiroflexia, me lancé sobre el mostrador... El libro no estaba... Me volví a las estanterías, y tampoco lo encontré... Pregunté al espejito mágico del ordenador, y comprobé con tristeza que no podía enseñárselo a mi interlocutora porque... ya los habíamos vendido todos...). ¡Cachis!
 

Madre, no tenemos más libros...

Domingo por la tarde. Llega la Madre Francisca Sierra dispuesta a firmar su libro Encuentros con Jesús. Con ella, cuatro religiosas de su Congregación. Y un enorme séquito de antiguas alumnas, alumnas actuales, familiares, amigos y conocidos. Media hora después de comenzar a firmar, comprobamos con horror que no tenemos libros suficientes para que siga firmando a semejante ritmo.
 
Primera solución: me acerco a la caseta 85, Paulinas, para que me den sus existencias de ese título con promesa de reposición posterior. Solución fallida: no tienen un solo ejemplar de su libro. Mientras, la Madre Francisca sigue firmando...
 
Segunda solución: mi compañero "el Pintado" sale al encuentro de un jefe paulino que casualmente estaba cerca del Retiro, y ambos se van en coche a Villaverde para recoger más libros del almacén. Mientras, la Madre Francisca sigue firmando...
 
Tercera solución: las religiosas se van corriendo a su colegio y vuelven jadeando, cargadas de bolsas con libros. Uno, dos, tres... la Madre Francisca sigue firmando...
 
Finalmente, tuvimos libros, pues se juntaron los del colegio con los del almacén. Y eso que la Madre Francisca no paró de firmar en toda la tarde. De momento, su libro es el más vendido en la caseta 228. Lo mismo que pasó en Valladolid en la caseta de la librería Paulinas...

 

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