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Un pensamiento de Thomas Carlyle

Hola, corazones   Esta semana he vuelto a ver a un amigo muy querido al que por circunstancias, aun viviendo en la misma ciudad, no veía desde hacía alrededor de un año. Y me he dado cuenta al verle de lo mucho que lo envidio. Es bueno y amable, educado y atento, trabajador y responsable, está casado con una de las mujeres más bellas, inteligentes y elegantes que conozco, está contento con su trabajo, siempre que puede se rodea de sus amigos de sus familiares… Yo lo envidio por su sonrisa. Por su capacidad de sonreír ante todo y en cualquier situación, sin que nunca esa sonrisa parezca fuera de lugar, insincera, desafortunada o ajena a las circunstancias. Su sonrisa, además, es contagiosa y acogedora: cuando te sonríen así estás a gusto y te dan ganas de sonreír a ti también. Se lo dije: me gusta verte porque siempre tienes una sonrisa que ofrecer a quien está contigo.   Luego lo he pensado. Si todos fuéramos más risueños, si intentáramos sonreír más a menudo (confes...

Un pensamiento de Robert Browning

Hola, corazones   La semana pasada, concretamente el viernes por la noche, estuve en un concierto. No es algo muy habitual, pues no tengo demasiadas ocasiones de sentarme en una butaca de auditorio ante una orquesta, y no soy demasiado amigo de las multitudes enfervorizadas pugnando por una camiseta sudada de su superestrella o coreando baboseantes canciones mechero encendido en mano. Pero estuve en un concierto. Y me gustó mucho. Quizá por la novedad. La música sonó espléndidamente, debido tanto a la calidad de los intérpretes y de sus instrumentos musicales como al buen hacer de los técnicos de la sala. Las voces (solista y coros), salvo una canción, ya en la parte final, cuando el cansancio se ha adueñado de los cuerpos, estaban afinadas y timbradas, y sonaban nítidas, rotundas, plenas. Las canciones eran magníficas, pegadizas, positivas, divertidas (me quedo siempre con el «Estoy bien, ayer estaba mal y hoy estoy bien, no sé lo que ha pasado, pero hoy me he levantado y ...

Un pensamiento de Gandhi

Hola, corazones Hoy celebramos el Día internacional de la tolerancia . ¡Qué semana más indicada para recordarlo! Tolerancia. ¿Griterío o alboroto rancio? ¡No! Tolerancia. Atengámonos a la RAE , esa sabia señora tan vituperada: «Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias». Un respeto que, en la mayor parte de las ocasiones, quien lo practica lo hace, no obstante, con cierta displicencia, como diciendo «que sepas que aunque te digo que te respeto no me gusta nada lo que haces, piensas y crees, porque lo que yo hago, pienso y creo es de rango infinitamente más elevado».  Evidentemente, siempre es mejor una actitud de tolerancia que una actitud impositiva, que pretende imponer por el grito, la amenaza, la coacción e incluso la violencia una actitud, un modo de pensar o de actuar diferente. Puedo estar en lo cierto o estar equivocado, pero si quien piensa que estoy equivocado trata de hacérmelo ver insultándome, amenazánd...

Un pensamiento de Heinrich Böll

Hola, corazones Dos grandes sensaciones me han quedado después de mi viaje relámpago (menos de una vida para conocer semejante ciudad es muy poco tiempo) a Roma, la Ciudad Eterna (¡y por muchos años!). En primer lugar, lo que no me había sucedido con otras ciudades europeas que sin embargo me han parecido bellísimas (Londres, Amsterdam, Oporto, Colonia…), me sucedió en Roma casi desde que llegué, y se acrecentó según me iba aproximando al avión de regreso a la Spagna. Tengo que volver, es algo que me repite insistente un yo íntimo de mis recónditos adentros que diríase reencarnación de algún patricio de época paleocristiana, preconstantiniana. La otra sensación de la que hablo, y que me ronda siempre que alguien se dirige a mí en algo distinto al español pronunciado con serena claridad, es que soy lo má negado del mundo para los idiomas. No es que no sea capaz de aprenderlos, no, sino que mi torpe cerebro se bloquea cuando mis exquisitos oídos oyen algo que de primeras no recon...

Un pensamiento de Luis Rojas Marcos

Hola, corazones Ahora que me he pasado dos semanas y pico adherido a una muleta, hasta que me he liberado de ella, he tenido ocasión de darle vueltas y más vueltas a la poca atención, a la falta de consciencia que ponemos en nuestros actos. Algo tan sencillo como andar se puede volver un problema muy serio cuando tienes una dificultad, y es entonces cuando te das cuenta de que cuando caminas no te fijas en cómo apoyas el pie, en la trayectoria y longitud de tu zancada, en la altura necesaria que debe alcanzar la pierna para dar el siguiente paso, en lo peligrosa que puede ser una distracción cuando das un paso al frente con los sentidos puestos en lo que acontece alrededor, sea a la izquierda, a la derecha, de frente o ¡peor! detrás de ti… Bobadas, quizá, porque es evidente que no tenemos que estar todo el rato preocupados por eso: la concentración necesaria para respirar y movernos nos tendría absortos para siempre. Pero sí que viene bien, de vez en cuando, tomar consciencia de nues...

Un pensamiento de Platón

Hola, corazones Comienza poco a poco a llegar el frío a nuestras calles, a introducirse en nuestros hogares hasta obligarnos, en breve, a incrementar nuestra factura de la luz… Estamos en esa época del año que hace ya mucho tiempo me permitió, merced a la intervención de un profesor, obtener una extraordinaria calificación académica. Se trataba de una redacción. El profesor, que nos pedía siempre que nos acercáramos al trono de la sabiduría con sumo respeto, para no profanarlo, proponía cada semana un tema sobre el que debíamos escribir. Me gustaba escribir, me provocaba una íntima satisfacción escuchar el tema propuesto y tener que entregarle, en menos de una hora, folio y medio escrito con una cierta calidad literaria. Dos fueron los temas que más recuerdo, que mejor sabor de boca me dejaron, y que mejor calificación merecieron: “Las bibliotecas medievales” y “El otoño, ¿época de los taciturnos?”. Creo que desde entonces me gusta el otoño. De lo mucho que rebusqué en mi cerebro ado...

Su mirada cambió mi vida

Siempre he pensado que el Evangelio del joven rico podía tener otro final. Este es el que hace ya muchos años propuse en la Hoja parroquial del Buen Suceso. La primera vez que lo vi fue sólo un momento, un breve instante pero que, aunque yo aún no lo sabía, cambió mi vida. Era un hombre atractivo, bien parecido, de cuerpo proporcionado y facciones hermosas, que emanaba una energía como nadie que había conocido hasta ese momento. Él no me vio, ocupado como estaba en atender a la multitud que se le acercaba para mirarle, tocarle, escucharle. Para todos tenía una sonrisa, una palabra amable, una caricia. Quise desde entonces conocer más acerca de él. Pero no quería despertar sospechas: un joven de buena posición como yo no podía ir preguntando por ahí quién era ese hombre sin riesgo de comprometer su reputación y la de su familia. No fue así: supe enseguida que se trataba de un maestro, de un hombre de fe. Me hablaron de él: sus enseñanzas, decían, eran sorprendentes, ...

Un pensamiento de Henrik Ibsen

Hola, corazones   El otro día tuve un pálpito. Durante la Feria de Frankfurt , que se ha celebrado esta semana que concluye, es tradicional que se haga público el fallo del Nobel de Literatura . Corría el rumor este año de que recaería sobre un escritor joven y guapo (más joven y más guapo que lo eran la mayor parte de los escritores varones premiados con tal distinción cuando lo recibieron), con una obra pequeña pero de gran calidad, poco conocida aún por el gran público y publicada por una editorial sectorial.    Me vino inmediatamente a la cabeza una cita bíblica, Mateo 26,22b , que se repite un poco más adelante, en Mateo 26,25b . Se trata de la pregunta que hacen los discípulos a Jesús durante la Última Cena , y que ha dado lugar a un gran chiste: “¿Acaso seré yo, Señor?”. Finalmente se lo han dado a un señor chino con cara y nombre de bien alimentado. La respuesta, pues, era la de la primera cita bíblica: “No, tú no”.   Ínfulas y desvaríos, es...

Un pensamiento de Arturo Graf (y otro de san Francisco de Sales)

Hola, corazones No sé por qué, pero esta semana me he acordado de una película de Paco Martínez Soria (sí, sí, yo soy fan de cine de barrio, y de las pelis españolas «antiguas». En concreto, de Don Erre que Erre , en la que se nos retrata a un ciudadano insistente, protestón, concienzudo y cumplidor hasta la saciedad. Sin llegar a tanto (al fin y al cabo, la película es una caricatura de una persona tipo), podría decirse sin miedo a errar que yo mismo soy bastante cabezota, y que no me viene mal el calificativo errequeerresco, o ydaleño (de ¡y dale!, expresión bastante común en mi entorno cuando digo una y otra vez lo mismo). Quizá es que no he entendido muy bien ese rollo de las virtudes, concretamente una de ellas: ¿qué es eso de ser perseverante? ¿Tiene que ver con ser un machaca? Veamos. ¿Alguien nos ilumina? « La perseverancia es una virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto » (Arturo Graf). Hombre, don Arturo , le agradezco el esfuerzo, pero yo lo que quier...

Esos benditos coros

[Artículo de Maite López Martínez en la revista Vida Nueva del 30 de septiembre de 2012 sobre el Coro San Marcos ] En nuestras iglesias abundan los coros de aficionados, aunque, lamentablemente, existen menos de los que serían deseables. En la mayoría de los casos, están formados por personas de muy buena voluntad que ofrecen generosamente su tiempo y ponen verdadero interés en cantar bien. Y también los hay que cuidan al máximo su formación. Es el caso del Coro San Marcos , de Madrid, fundado por el padre Félix Castedo , sacerdote de la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso, allá por el año 1976. Completamente voluntario y amateur , cuenta con 16 miembros, cuya media de edad ronda los 50 años y que, sin apenas saber solfeo, hacen un esfuerzo más que notable por mejorar su técnica o ampliar repertorio. Canta todos los domingos en San Marcos (junto a la Plaza de España), en la Eucaristía de las 12:30. Últimamente, ha recibido clases de canto y técnica vocal de la soprano T...

Un pensamiento de Antoine de Saint-Exupéry

Hola, corazones   En ocasiones me asalta una duda acerca de si lo que hago será visto como una extravagancia, o si yo mismo resultaré un estrambótico ser. Tonterías absolutas que me duran medio segundo, pero que reinciden cada cierto tiempo. Escribo un blog comentando frase-citas, ¿no seré un poco rarito? Pues qué tontería, el que no quiera, que no lo lea y punto. En el fondo, pienso luego, ¿qué es un extravagante, un raro, un friki? ¿Un tío diferente? Pero si haga lo que haga, siempre habrá alguien que considere que lo que hago es raro, diferente, susceptible de ser puesto en cuarentena por si es contagioso. Prefiero dormir cinco minutos menos y tener más tiempo para desayunar tranquilo. Más de uno me llamará raro por eso. Plancho toda mi ropa. Más de uno considerará que soy un exagerado. Me compré una camisa de flores para el día que firmaba en la Feria , porque mi libro tiene flores en la portada. Cientos de personas pensarán que estoy chalado y que soy un cursi sin reme...