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Entradas

Feria del Libro 2011 (1)

Comenzó la Feria del Libro de Madrid. Y comenzó con tormentonas, como siempre. Y con la inaguración de Doña Elena , elegantísima (algo que es consustancial a Ella), acompañada por una ministra en chanclas que seguro que se embarró los pies. Primeros pasos Me incorporé a la Feria el sábado por la tarde. Y antes incluso de abrir la caseta ya tuve la visita de Lara , una niña riquísima que dio sus primeros pasos en la caseta de San Pablo , y que desde entonces nos visita siempre. Se trata de la hija de uno de los dueños del bar restaurante Divina Gula (Fuencarral, 102), un local de trato y decoración tan exquisitos como la comida que sirven. Pajaritas de papel Pajaritas de papel y rotuladores de colores (además de escritora y poeta es creadora de origamis) fueron las «armas» de Gracia Iglesias ( El tren de los ronquidos ), que firmó el sábado por la tarde, derrochando sonrisas y conversación. Una de las personas que se acercó a comprar su libro era una mujer llamada Gracia , casada con...

Un pensamiento de John Lennon

Hola, corazones. Llego tarde a mi cita, sí, lo sé, pero ha sido por causas justificadas que no voy a justificar. Pero este retraso me ha servido para darme cuenta de qué diferentes se ven las cosas si cambias la manera de mirarlas. Me explico. Como yo normalmente salgo de casa a esas horas en las que toda la ciudad, la que está en la calle, que es poca aún, es un suspiro con legañas y el silencio sólo lo rompe el cabreo de la rubia despelujada porque el autobús llega tarde o los gritos desafinados de un coro de adolescentes que regresan de una juerga mal digerida, no me doy cuenta de lo que sucede un poquito más tarde. Tan sólo una hora después. Tan sólo una hora después, digo, resulta que la calle está poblada de rubias bellísimas con un bolso grande colgado del brazo, o de papás estupendos con barba y corbata, acompañando a sus hijos, de uniforme, camino del colegio; adolescentes y preadolescentes empeñados en redecorar la uniformidad con faldas arremangadas, chaquetas de chandal, ca...

Un fraile vestido de cardenal

Unas pocas palabras para recomendar un excelente libro, Un fraile vestido de cardenal , que es una larga y completa entrevista al cardenal Carlos Amigo Vallejo , franciscano, arzobispo emérito de Sevilla, realizada por Luis Esteban Larra , periodista, franciscano, buena gente. El libro se lee con agrado e interés. Máxime si te atrae el género (memorias, biografías, entrevistas, relaciones de la historia reciente narradas por sus protagonistas...), si estás interesado o familiarizado en asuntos religiosos y de Iglesia, si te atraen las cuestiones relacionadas con la vida social, política y eclesial de la historia reciente de España. El cardenal Amigo habla en el libro con soltura, y habla de todo, con la sencillez del franciscano, con la solidez de un arzobispo, con la prudencia de un príncipe de la Iglesia y con la inteligencia de un hombre sabio, culto y preparado. ¡Y además es vallisoletano, de Medina de Rioseco! Ahí es nada. Ayer, 25 de mayo, se presentó el libro en la sede de la e...

Un pensamiento de Boccaccio

Hola, corazones. Al parecer, estamos en la semana del cabreo. Y tiene que ser precisamente esta, una semana en que no me ha sucedido ningún percance, no he perdido ningún autobús, el periódico estaba todos los días en el quiosco a su hora (bueno, hoy no), el horóscopo me decía cosas amables («hagas lo que hagas, nadie te hará caso», y cosas del estilo), he dado rienda suelta a mi creatividad en el trabajo y he acabado a tiempo mis tareas, el café me ha sabido a gloria y el despertador no ha logrado irritarme, no me ha ocurrido ninguna desgracia en casa (tener que matar una araña en el fregadero no llega a categoría de desgracia, ¿verdad?) y hasta he estrenado una camisa. ¿Tiene que ser precisamente esta semana? Parece que sí. Hay mucha gente que dice estar cabreada. Incluso hay un libro que incita al cabreo gratuito, según dicen. Yo no lo he leído, pero conozco a personas de mucho y buen criterio, de las cuales me fío, que me han desestimado su lectura. Me conocen. Saben cómo me las ga...

Un pensamiento de José María Eça de Queirós

Hola, corazones. Problemas de blogger ajenos a mí me impidieron acudir a mi cita semanal el viernes. Entro, pues, ahora. Una semana que empezó de electroencefalograma plano (madrugada, trabajo, casa, sueño y vuelta a empezar) ha ido mejorando poco a poco en actividad cerebral (y no sólo). Esta mañana, mientras venía en el autobús periódico en mano y el sueño renuente a abandonar la plaza que tanto le costó ganar anoche, reflexionaba sobre mi profesión gracias al comentario que ayer me hizo una buena amiga y compañera. Comentando el terremoto de Lorca, me decía que es injusto el tratamiento informativo que se le está dando, como si la situación vivida en Lorca fuera similar o peor incluso que la de Haití. Ha habido muertos, sí, y heridos, daminificados y personas que han perdido su hogar y sus recuerdos, y además están a la vuelta de la esquina, son compatriotas y hablamos el mismo idioma. Pero no es lo mismo. Y partiendo de esa reflexión de mi amiga, excelente periodista que lleva much...

Un pensamiento de Mariano Fresnillo

Hola, corazones. El cielo se ha poblado de nubes de la misma manera que mi cabeza se puebla de temas (esto lo tengo que comentar, me digo para mis íntimos internos cuando leo los titulares de los periódicos, y luego las encuestas, el paro, los terroristas islámicos muertos y los antihispánicos en las urnas, el paro, las persecuciones por falsos dopajes, las palabras hueras, el paro, y muchos más temas se me quedan en el tintero). El cielo se ha poblado de nubes que amenazan y a veces descargan con virulencia sus tormentas, esas mismas tormentas que me sorprenden año tras año en la Feria del Libro de Madrid , en el Retiro, y que se están adelantando casi un mes. Poblado como las nubes, repito, está mi temario. No quiero entrar en muchos de esos asuntos, que este mi blog no es un blog político ni de opinión (tendré que ocuparme un día de estos en definir qué cosa sea este mi blog, que aún no lo ignoro). Sólo voy a ocuparme hoy de dos pequeñas protestas: una lingüística y otra, sí, al hil...

Juan Pablo II está en mi casa

Una de las mayores satisfacciones de mi ejercicio profesional como periodista es haber participado, desde la oficina diocesana para la visita del Papa, en la visita pastoral que el Papa Juan Pablo II hizo en 1993. Trabajar para que todo fuera bien, para facilitar su quehacer a todos los periodistas acreditados, aprender y dejarme contagiar de grandes profesionales con los que no hubiera tenido otra ocasión de tratar, fue siempre un honor para mí. Más honor, algo espiritualmente sobrecogedor, fue estar presente en la consagración de la catedral de la Almudena. Ahí estaba yo, en la tribuna de la prensa, con la cámara que mi hermano me había prestado para la ocasión, y ahí delante, tan cerca que casi lo hubiera podido tocar, estaba él, el Papa, que pasó a nuestro lado, bendiciendo, mirándonos con el rabillo del ojo. Esa foto preside desde entonces el salón de mi casa, con mayor prestancia desde que quedó enmarcada en el portarretratos de madera que me regalaron. Hoy esta foto cobra un nu...

Un pensamiento de Eleanor Roosevelt

Hola, corazones. Ayer por la mañana, al pasar junto a la boca de metrosauna por la que antes de pasarme al autobús salía sudoroso y asfixiado todas las madrugadas, un joven repartidor de propaganda me asaltó ofreciéndome uno de los folletos que a duras penas sostenía en sus manos. Como soy de natural miedoso y timorato, y las hazañas sólo se me ocurren a toro pasado, simplemente miré el logotipo abajofirmante del folleto y le di amablemente las gracias al repartidor, rechazando su ofrecimiento. Reconozco que en mi fuero interno me hubieran dado ganas de decirle que no recojo publicidad comercial, ni siquiera la publicidad comercial que proviene de los sindicatos. Sé que con esto me puedo ganar muchos contraadeptos, pero no estoy dispuesto a jugarles el juego cuando ellos lo único que han hecho conmigo es jugármela. Que le pregunten, si no, al enlace que hizo lo indecible (aliteración en zeta) para evitar mi candidatura independiente como representante de los trabajadores de mi empresa....

El amigo del desierto

Un libro sobre el silencio y la contemplación. Un regalo para los buscadores del absoluto. Estas palabras están tomadas de la contraportada del libro en cuestión, El amigo del desierto , de Pablo D'Ors . No suelo hacer demasiado caso de las contraportadas (las escribo), pero en esta ocasión, y una vez leído y degustado el libro, volver a la contraportada y encontrarse con una afirmación como esta da gusto. Se trata sí, de un libro sobre el silencio y la contemplación, algo tan poco usual que como mínimo sorprende. Y se trata de un regalo para los buscadores del absoluto. No me voy a tirar el pisto: no me considero un buscador del absoluto, del Absoluto con mayúsculas, pero hay alguien en el mundo que sí ha debido de considerarlo: me regalaron el libro. Y en cualquier caso, nunca he rechazado el Absoluto, al Absoluto, me declaro abierto a él, (a Él). No así a los absolutos, ni a los absolutistas, ni a los absolutillos, que también los hay. Pero me estoy yendo, esto iba sobre el libr...

Recordatorio pascual

Hola, corazones. Una selección de pensamientos tomados de la Agenda San Pablo 2011 para ocupar nuestra mente en estos días de asueto, si es que es el asueto el que os ocupa, y no la compañía de las musas Cecilias y de la turgente Eulalia (Lali Turgia, para los amigos). «Todos los efectos que producen la comida y bebida materiales en nuestro cuerpo, es decir, el sustento, el crecimiento, la reparación y el deleite, los produce la Eucaristía en la vida espiritual» (santo Tomás de Aquino). «Poned los ojos en el Crucificado y haráseos todo poco» (santa Teresa de Jesús). «La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer» (Hermann Keyserling). «La esperanza de la Pascua consiste en afirmar que nuestra vida presnte tiene una prolongación en el más allá y que en ese más allá Dios nos hace vivir de su misma vida, que la vida de Dios es nuestra vida» (Gustavo Gutiérrez). Feliz Pascua a todos.

Un pensamiento de Honoré de Balzac

Hola, corazones. Estoy un poco embotado por el calor, y ando estornudando a ratos, no sé si por alguna alergia indeterminada que flota en el aire, por la acumulación de polvo librero en la biblioteca en la que desarrollo mi actividad durante una hora al día, o por un principio de catarro que suelo agarrar a finales de agosto y que me dura, Dios mediante, más o menos hasta el Carmen (la fiesta). Así que no sé ni lo que me digo, ni lo que pienso, ni cómo me hallo. Hace tiempo que dije que me iba a dedicar a reseñar o comentar los libros que leo. Pero no es que no haya leído nada, es que me he vuelto muy perezoso. Tenía previsto haber preparado un comentario al último libro que he leído, un ensayo titulado ¿Qué es el hombre?, de Mark Twain , pero no me siento con ganas. Será la astenia primaveral, o que he tardado demasiado en leerlo, debido a su densidad, por un lado, y a la recomendación de que en tiempo de ocio se desarrollen tareas diferentes de la que ocupa nuestro tiempo laboral (y...

Un pensamiento de Erich Fromm

Hola, corazones. Se acerca la Semana Santa y cada uno comienza a hacer sus planes según sus preferencias, disponibilidades, capacidades y posibilidades. ¡Hay tantas formas de disfrutar de estos días! Para unos son relajación y descanso, para otros son viaje y aventura, para otros rutina y más trabajo (o ¡por fin trabajo!, que también puede ser, con los tiempos que corren…), para otros tiempo de actividad solidaria y voluntaria… Para mí, lo confieso, son días agotadores en los que no me detengo casi un minuto pero que no cambiaría por nada del mundo. La rutina de los acontecimientos, el conocimiento casi memorístico de textos, melodías y tiempos, no pueden con mi voluntad ni minan mi sensibilidad. Vivo intensamente, a mi manera (¿se puede vivir algo de otra manera que no sea a la manera propia?) pero intensamente, todo lo que ocurre a mi alrededor en este tiempo privilegiado de Dios. Y no me estoy refiriendo sólo al hecho de que sea Semana Santa, no al hecho de la pasión, muerte y resu...

Un pensamiento de Fray Antonio de Guevara

Hola, corazones. Como vivo en un barrio que resulta de enorme atractivo para los artistas independientes de creatividad fumada, todos los días veo pintadas nuevas, ya sea en las puertas de los edificios, en las fachadas, en los cierres metálicos de los locales, o incluso en algunos vehículos (furgonetas y camiones, de momento no se han atrevido con los Toyotas y los BeEmeDobleUves). Suelen ser garabatos, realizados con un aerosol de acrílico, o con un vulgar rotulador de punta gordota, que únicamente representan y significan la firma del insigne y genial autor. Las veo y pienso enseguida en lo felices que deben de sentirse (debemos de sentirnos) los vecinos, propietarios e inquilinos, de las viviendas que con tanto esmero se dignan en decorarnos gratuitamente y sin consultarnos estos sublimes artistas callejeros. Pienso también en que seguramente los esforzados progenitores de estos creativos y alternativos artistas han realizado un enorme esfuerzo educativo y económico para conseguir,...

Un pensamiento de Eugene Ionesco

Hola, corazones. Pues parece ser, según dicen, que ha llegado ya la primavera. Yo me adelanté ligeramente, como el tiempo (recuérdense las agradables temperaturas del fin de semana pasado), y ya el viernes establecí la primavera en mi casa. Compré un pequeño ramo de flores, concretamente cinco iris muy cerraditos y una esplendorosa flor de cardo, y los puse en un estrecho y alto jarrón de cristal, en mi salón, junto a la ventana. El sábado por la mañana la alegría de los iris abiertos llenaba por completo mi casa, minúscula pero muy agradecida. Y así han estado, abiertos, hermosos, con «la color morada» y su veta amarilla, hasta encogerse y marchitar a final de la semana. Los iris, porque el cardo sigue ahí, lustroso, vigoroso, recio y hermoso a la vez (¡Jesús, qué adjetivos he adjudicado al cardo! ¿Y me atrevo a compararme a él, yo, que no soy ni vigoroso, ni recio ni hermoso?). Esta costumbre de comprar flor cortada fresca y componerla yo mismo en un jarrón es algo que tengo aprendid...

Un pensamiento de Hesíodo

Hola, corazones. Una mañana fresca (pero no fría) y luminosa como la de hoy vino precedida por una tarde sencilla (pero no aburrida) que me deparó alguna que otra sensación agradable. Después de una sesión de plancha de unas dos horas y media, me dispuse a ver el informativo y a cenar [si hemos de atenernos a los tópicos, no soy humano: planchar me entretiene, me relaja, ¡y lo hago bien!; si seguimos en tópicos, se podría dudar de mi género, ya que pocos somos los hombres que confesamos sin pudor que la plancha no nos resulta una actividad imposible]. Y cuál no fue mi sorpresa cuando, en medio de un informativo (vale, era Telemadrid , no sé qué pasaría en otras cadenas), me encontré con una improvisada lección de cultura religiosa, con tintes de hagiografía, de historia de la Iglesia y de, pásmense todos, ¡teología trinitaria! Cierto es que la cosa (la lección) era muy rudimentaria, y estaba expresada, además, en un horroroso español con marcado acento insular (no canario, no, de más a...

Un pensamiento de Francisco J. Castro Miramontes

Hola, corazones. Ayer estuve en un acto de empresa. O en un acto de vida interior. ¿Te has vuelto majara, me diréis? Pues no. O sí. En estas cosas no sabe uno cuándo está tocado y cuándo lo que oye, lo que ve, aquello de lo que es testigo, le toca la fibra y se convierte en parte de su vivencia. Y eso es lo que me ocurrió ayer. Eso es lo interesante que tiene un trabajo como el mío, que uno puede estar leyendo un día un pesadísimo tratado escatológico repleto de citas bibliográficas, y a continuación encontrarse con una nueva versión de Caperucita Roja o con una vida rica y compleja como la de Edith Stein, por ejemplo. O como ayer, uno puede leer, y escuchar de viva voz de sus autores, algunas Historias que curan el alma. Se trata de un libro que han escrito mano a mano dos sacerdotes, de esos que uno conoce y no se cree que existan, viendo lo que hay por ahí. Uno es un franciscano, Paco Castro , gallego, que es todo un lujo de cercanía y espiritualidad, que trasmite serenidad sólo co...

Un pensamiento de Fernando Savater

Hola, corazones. Esta semana he leído un interesante libro. No puedo revelar su contenido, porque es algo que está relacionado con mi trabajo, pero sí puedo mencionar, creo, un comentario que aparece en él. En un momento determinado de la historia, el protagonista recuerda unas observaciones que hizo Viktor Frankl acerca del comportamiento humano en casos de extrema dureza. Decía Frankl , que como sabéis sobrevivió a Auschwitz y se convirtió en un personaje afamadísimo por sus libros, sus palabras y su trabajo, que los seres humanos, en situaciones como la que él mismo vivió en Auschwitz, sobreviven en mayor medida cuando tienen una gran fe, un gran amor por sus seres queridos, una gran esperanza y una gran ilusión en el futuro, ilusión que se materializa y define en hechos concretos. De la misma manera, los pacientes que, sufriendo una enfermedad, tienen una meta, una esperanza, una ilusión, se enfrentan a la enfermedad de otra manera, y a veces, más de las que nos pensamos, logran a...

Un pensamiento de Enrique Jardiel Poncela

Hola, corazones. Choco contra un muro muchas veces al día. Un muro que se construye cuando la gente alrededor de uno te oye pero no te hace caso, hace como que te escucha pero cuando se da la vuelta se ha olvidado, te responde hasta con halagos a la buena idea que has aportado y a continuación dispone las cosas para que todo vaya, precisamente, en la dirección contraria. El muro que te plantifica quien, una vez tras otra, después de oír tus quejas sobre un asunto y darte aparentemente la razón, poniendo alguna excusa benévola para justificarse, continúa en sus trece y no modifica un ápice aquello de lo que tú te estás quejando y que sólo está en su mano modificar. No sé si estaré siendo muy críptico, o quizá no, pero me resulta recurrente esta sensación de volver impotente sobre el mismo punto, caer en el mismo error (no, no es un error, al menos no mío, cuando denuncio una y otra vez que algo no funciona en el engranaje), repetir «sisífeamente» (al modo de Sísifo , al estilo de Sísifo...

Un pensamiento de William Shakespeare

Hola, corazones. He leído esta mañana en el periódico una carta al director metiéndose con el alcalde de Madrid, alegando, entre otras cosas, que Madrid está sucio. No seré yo quien defienda al alcalde. No voy por ahí, de todas formas. Lo primero que he pensado al leer la carta es: “mira, otro como yo”, y a continuación me he dicho: “por lo que dice, este debe de ser vecino de Comendadoras o alrededores”. Pensamientos que han sido influidos, sin duda, por la elegante decoración festiva que mostraba hoy mi calle: bolsas de plástico de supermercado barato (o de tienda de alimentación de barrio regentada por oriundos de Xi-Nan o de Nan-Xi) colgando artísticamente de los bolardos que dividen la acera en dos incómodas mitades de unos 25 centímetros cada una; varios charcos de una combinación líquida de agua de lluvia (¡poca!), cerveza, combinados alcohólicos y orín de civilizadas y acérrimas [nótese el parecido sonoro de las palabras acérrima y acémila] hordas de seguidores del grupo musica...

Un pensamiento de Woody Allen

Hola, corazones. Desde mi observatorio sociopsicológico particular, es decir, desde la atalaya del asiento que ocupo en el autobús camino del trabajo, y aunque voy leyendo o al menos mirando el periódico, puedo percibir algunos rasgos de las personas que, día tras día, me acompañan o hacen conmigo parte del recorrido. Ya os hablé de aquella mujer de dignísimo porte y paupérrimo aspecto que me inspiraba una mezcla de ternura y rechazo; no la he vuelto a ver, no sé qué habrá sido de ella; quizá, simplemente, ha dejado de tomar el autobús a esas intempestivas horas de la premadrugada. En el primero de los dos autobuses que tomo, los viajeros somos todos seres solitarios, callados, absortos en nuestros pensamientos, libros, periódicos o auriculares. Sólo el retraso de un autobús permite alguna vez que se oiga dentro de la cabina alguna palabra, y esta suele ser airada. Puro contraste con el segundo autobús. Allí, normalmente, un coro de dulses y melosas voses silabean incesantes seseando c...