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Entradas

Un pensamiento de Francisco Nieva

Hola, corazones. (Tengo una compañera a la que le llevan los demonios cuando lee este saludo; no sé si cambiarlo para que no sufra o dejarlo más largo…). Tengo sueño, mucho sueño. Anoche, a eso de las tres y media, se oyó en el piso de arriba, justo encima de mi dormitorio, un «¡Venga ya, hombre!», seguido de un montón enorme de golpes de todo tipo, sonoridad e intensidad. Una pelea en toda regla, vamos, que me tuvo despierto al menos un par de horas. Esto, unido al cansancio acumulado de todo el año me obliga a reconocer mi sueño y a continuación a gritar con alborozo: «¡Han llegado por fin las este año muy esperadas y muy merecidas vacaciones!». Esto significa, entre otras muchas cosas, que no vais a tener que soportar más comeduras de tarro de este servidor hasta, D.m., septiembre, en que volveré a las andadas si nadie lo evita. Dicen que en momentos como estos (el comienzo de las vacaciones, la transición de un año a otro, un cambio de estado…) es bueno hacer balance, sopesar tus a...

El Pájaro Amarillo en Oyambre

Cuando uno coge un libro en una librería, o en una caseta de la Feria, por ejemplo, es porque algo le ha llamado la atención: la portada, el autor, el título... Y entonces se toma el libro en las manos, y se comienza un ritual que yo considero fundamental: se abre el libro, se miran los capítulos, el tipo de letra, la maquetación, las ilustraciones si las tuviere, se comienza a leer la primera página... y se lee la contraportada. Si la lees antes de haber echado un vistazo general al libro, y después de haber comenzado su lectura, la contraportada, que es un texto más comercial escrito expresamente para llamar la atención, no sirve para determinar si el libro que tienes en las manos y que puede acabar en tu estantería va a resultarte verdaderamente interesante. Lo sé. Porque yo escribo contraportadas. Desde hace dieciséis años. Creedme, sé de qué hablo. Dicho esto, si me atrevo a reproducir textualmente la contraportada del libro que me dispongo a reseñar, es porque me parece un texto ...

Un pensamiento de Schiller

Hola, corazones. Ayer, viendo la tele, caí en la cuenta de repente de algo importante. ¿Os habéis fijado en la cantidad de personas, famosas o no, que nos cuentan en los anuncios lo bien que les va la vida y lo mucho que disfrutan de su infinita salud gracias a la poderosísima acción de algún producto? Podríamos hablar no sólo de productos alimenticios, sino también de productos «inguinales», o de medicamentos, o de compañías de servicios que te facilitan la vida por un siempre módico precio que bien merece una sonrisa dentífrica. Pero quedémonos con los alimenticios. Qué son, por ejemplo, Coco Comín cuando te echa la bronca desde esos imposibles ojos azules porque no has tomado el suficiente calcio con un vaso de leche y un trozo de queso y te insta a tomarte un yogur de calcio que dice que está buenísimo (quien haya tenido que tomar pastillas de calcio alguna vez sabrá lo riquísimo que es el calcio…); o Jesús Vázquez , tan mono, tan pulido, tan pulcro, que te recomienda mantener una...

Soy portada

No es la primera vez que me convierto en modelo «fotográfico-publicitario» para mi empresa: he sido fumador empedernido en un artículo sobre tabaquismo en la extinta Familia Cristiana , ensoñado pensador y apasionado de las tecnologías en la revista C ooperador Paulino , e incluso portada de un precioso libro titulado Dios es amor , en el cual mis manos sujetan y acogen una pequeña planta. Pero esta última me ha hecho especial ilusión. Cierto es que si cuando salió el otro libro hubiera tenido este blog, habría publicado una breve reseña. Pero fue hace bastante tiempo. Y este libro que sale ahora tiene una foto que me resulta simpática. Debo de tener unas manos, si no bonitas, sí agradables, ya que cada vez que ha hecho falta fotografiar una mano, son las mías las elegidas. Será porque son delgadas y tengo los dedos largos y finos («como de pianista», como se dice habitualmente, aunque las únicas teclas que toco son las del ordenador). Y si en la portada de Dios es amor mis manos, aco...

Un pensamiento de Jacinto Benavente

Hola, corazones. Dice mi horóscopo de hoy que «aunque suele ser crítico y con escasas palabras amables para nadie, cuando hace elogios de las obras de otros, por lo general están bien conferidos». No sé hasta qué punto el señorín que escribe estas cosas del horóscopo –que leo casi a diario porque me resulta enormemente gracioso– me conoce y sabe de mi afición por leerle, para hacer coincidir lo que dice en su breve y normalmente inexplicable frase con mi inextricable mundo interior. (Y a veces, como hoy, la coincidencia es tal que asusta, ¡si parece que soy yo mismo quien sonríe detrás de la frase que nos dedica a los capricornios!). Bien, es cierto que soy un borde nato, sobre todo con los comerciales de televenta, pero también puedo serlo con la fisioterapeuta cuando me dice (¡a mí!, ¿con quién creerá que está hablando?) que tengo que hacer deporte (¡ja!) o con el repartidor callejero de propaganda cuando se enfada porque, en vez de leerme el papel que me ofrece, lo tomo, sí, pero lo...

Un pensamiento de Blaise Pascal

Hola, corazones. Hoy tengo el día libre porque me voy de excursión cultural. He madrugado menos, como habréis podido comprobar los lectores más fieles y puntuales, pero tampoco puedo demorarme, pues antes de salir he decidido dejar una serie de cosas arregladas; cosas de esas que siempre da pereza hacer, sobre todo cuando hace mucho calor, como la plancha (demos cabida, ¿por qué no?, a las cosas mundana y cotidianas en este espacio de, llamémosle así, "pensamiento entre comillas"). Así que seré breve. Que, además, escribo desde casa, y por una extraña razón que desconozco y que atribuyo a los insondables misterios de la Santísima Informática, la inestimable ayuda del control ce control uve para incorporar textos no tiene ejecución posible. Hoy mi frase la da Proverbia.net, en su envío diario de hoy mismo, y es de un gran pensador, filósofo y escritor. Sus Pensées han dado nombre a muchas, muchas obras, opúsculos y bloguecillos. Dice así: Dos excesos: excluir la razón, no adm...

Un pensamiento mío (¡qué osadía!)

Hola, corazones. El viernes pasado no pude proponer una frase-cita para comentar. En realidad sí la propuse, pero no la comenté y no dejé constancia de ello en el blog. Así que permitidme que esta semana me dedique al pensamiento, la frase-cita o, para ser exactos, el verso que propuse la semana pasada. Procede de un poemario de mi autoría (perdonad también la osadía de incluirme en la lista de egregios pensadores o autores de frase-citas), poemario dedicado a mi padre y escrito después de su muerte que podréis encontrar en el blog, si lo deseáis. El verso en concreto dice lo siguiente: «No es sombrío el cementerio. Sólo es sombrío el entierro» (Álvaro Santos). La reflexión viene al caso, pues mi ausencia el viernes pasado se debió a que estuve en Valladolid , en el cementerio, en un entierro. Hay muchas razones para visitar un cementerio. Obviamente, la primera razón es para acompañar o despedir a alguien (un familiar, un amigo…). Despedida que puede no ser definitiva, si uno tiene la...

Un pensamiento de Schiller

Hola, corazones. Os voy a confesar que tengo una costumbre, una atracción fatal, casi un vicio irrefrenable, por todo aquello que viene de regalo o a muy bajo precio en revistas y periódicos. Mi casa está llena de bandejitas, platitos, marcos de fotos, servilleteros o manteles individuales de las revistas de decoración; mis fotofóbicos y sensibles ojos se protegen del sol gracias a multitud de gafas que han ido apareciendo en el ABC , El Diario Montañés o incluso en revistas de viajes; mi muñeca se adorna con relojes que me dicen la hora con cajas cada vez más grandes y saetas de todos los colores posibles gracias también al ABC , al diario El Mundo o a la revista Muy Interesante ; mi piel se ha perfumado o hidratado con muestras de colonias o geles de afeitar extrahipermegasuaves gracias a revistas de corazón, hígado, páncreas o zonas pudendas… Podría seguir con productos menos comunes o comprensibles, como perfumadores, insecticidas, velas, pañuelos de papel… La lista sería intermi...

Feria del Libro: raindrops falling on my head

Una Feria sin anécdotas es una Feria perdida; una Feria sin lluvia es una quimera. Pues este año hemos tenido un reencuentro con la más pura realidad: si la lluvia visita la Feria todos los años, este concretamente ¡es que casi no se ha ido! Lo del sábado fue para nota. Seguro que más de un librero o más de un vendedor de caseta o "feriante", si se nos puede llamar así, perdió la paciencia mientras veía cómo las cubiertas de sus libros se cuarteaban con la humedad y con el agua que goteaba de los pocos visitantes que lograban asomarse. Nosotros tuvimos suerte: si el primer fin de semana las cámaras se nos metieron en la caseta y nos sacaron en el telediario, en este tuvimos a un equipo de rodaje emocionado con los charcos, los reflejos, las salpicaduras... Y el charco más apetitoso del Paseo, al parecer, estaba justo a mitad de camino de las editoriales San Pablo y MacMillan , que estaban enfrente la una de la otra. Así que allí tuvimos a un montón de modernos hipermegaartís...

Las puertas de Ácronos

Hace ya unos meses, me dio mi jefe un original para que le diera mi parecer. Me puse a la tarea, y comencé a leer una historia que, de entrada, me situaba ante una muchacha que se enfrentaba a una nueva vida y a una larga travesía transoceánica en avión. Poco a poco, me fui metiendo en la historia, que se va complicando en la trama y en los diálogos, y que va entrando en situaciones fantásticas que hablan de mundos paralelos, de realidades imaginarias, de personajes nómadas y de una comunidad de habitantes del espacio aéreo. Era una novela francamente interesante, con personajes humanos, muy bien trazados, con los que resulta fácil identificarse (un lector masculino puede, incluso, meterse en la piel de la protagonista sin menor problema). Incluso sin saber nada de ciencia, pues se habla mucho de física cuántica, de aeronáutica, de aviónica y demás, sus planteamientos están tan bien desarrollados, y las explicaciones que ofrece son tan verosímiles, que incluso el más acientífico lector...

Un pensamiento de Albert Einstein

Hola, corazones. Cada vez me gusta más ir en autobús, sobre todo en la línea 21. Siempre que llego a Colón dirijo la atención al mismo punto y contemplo –¿cómo diría, con arrobo, extasiado, emocionado, admirado…?– cómo ondea al viento la enorme bandera de España que preside la ciudad desde el centro de la plaza. Qué queréis, yo soy de símbolos, y la bandera es uno de los que más cosas me lleva a la cabeza y al corazón. Pues bien, hoy me he dado cuenta de que la bandera ha sido remendada. Una pieza de tela tan grande expuesta a la intemperie se estropea, y seguramente hace poco el extremo opuesto al asta, de tanta sacudida, había comenzado a tener flecos y jirones. Así que han cosido un remate nuevo. Un remate que también en un símbolo: cuando algo se llena de jirones hay que remendarlo, cuando una bandera se llena de jirones hay que remendarla, cuando un país se llena de jirones… Una reflexión esta de la bandera nacional (por cierto, también se la llama enseña, docente término con el q...

Feria del Libro 2010: llegan los frikis

La victoria de Nadal , Rafa Nadal , nos fue comunicada por la misma amistosa voz que nos va radiando cada rato quiénes son los autores firmantes en cada caseta. Y a partir de ese momento, la Feria pareció revivir, pues había entrado en una especie de decadencia (al menos para nosotros) desde un espléndido jueves. Es quizá la única anécdota, salvo el cariño con que nuestros autores pasan el tiempo con sus lectores y con nosotros, que podríamos recibir el nombre de "personal de caseta". No puedo hablar de todos, pues sólo he estado el jueves y el domingo, ambos días por la tarde, debido a que tengo una intensa vida social y sobre todo una intensa vida coral. Pero sí puedo hablar de la amabilidad de Juan Rubio , que tiene una conversación inteligente y llena de actualidad, y también de Violeta Monreal , ese prodigio de ilustradora que con dos trocitos de papel y un rotulador te construye una ciudad, te pinta un hada o te pone bajo la protección de un angelito. O la agradable vis...

Marisol y Jaime. Palabras para una boda

Marisol y Jaime se casaron el 5 de junio, sábado. Unos días antes, Marisol me había llamado para pedirme que preparara unas palabras que tendría que pronunciar durante la ceremonia. Yo me quedé sin saber bien que decir, pues por un lado no sabía si agradecerles el haber pensado en mí, salir corriendo en dirección a Tombuctú o guardarles rencor eterno por meterme en semejante brete, y por otro no sabía si sería capaz de decir algo que tuviera interés y expresara, de alguna manera el sentir de todos los presentes. Esto fue lo que escribí. Lo de hoy no es sólo una ceremonia, un mero trámite, un paso más en vuestro compromiso. Porque todas las ceremonias expresan algo, todos los trámites se llevan a cabo con una finalidad y todos los pasos conducen a algún sitio. Y el hecho de que vosotros estéis hoy aquí, dando este paso, y de que lo estéis haciendo delante de todos nosotros, y también delante de muchos otros que no están aquí pero que residen para siempre en vuestro corazón y en vuest...

Un pensamiento de William James

Hola, corazones. Antes de comenzar, quiero pediros que guardemos un momento de silencio en memoria de una persona. Ha querido la casualidad que esta mañana, al leer el periódico camino del trabajo, haya encontrado en los obituarios la noticia del fallecimiento de Rue MClanahan , más conocida como Blanche Devereaux , la chica procaz (sensual, dicen en el periódico) de la famosa serie Las chicas de oro . Y como fuera que gracias a ella he aprendido que se puede decir un cierto número de picantonerías sin caer en la grosería soez y sin perder el humor y el buen gusto, no puedo menos que guardarle un sentido y agradecido recuerdo. Además de esto, poco puedo contar cuando mi vida se resume en tres palabras: trabajo, feria y coro. Las tres significan trabajo, las tres me dan satisfacciones y las tres contribuyen a que el cansancio me venza en algún momento del día. Y las tres adquieren o pueden alcanzar estatus de cotidianeidad. Y por ahí va la frase-cita del día: «El hábito es el enorme vol...

Feria del Libro 2010: «Ha dicho mamá que los libros no se abren»

Ya ha arrancado la Feria del Libro , y como siempre la caseta más divertida, animada y simpática es la de San Pablo . Este año hemos tenido mucha suerte en el sorteo: la 145 está cerca del Pabellón Infantil, centrada en el Paseo, en zona de sol de tarde y bajo las copas de los árboles, con el bar casi enfrente y los servicios cerca pero no pegados. Y por si fuera poco, en esquina, lo que nos permite un cierto desahogo en la aglomeración del público. Quien haya visto el telediario de las nueve del domingo, habrá podido comprobar que San Pablo cada vez está más presente en los medios: en la información sobre la Feria del Libro , que comienza hacia el minuto 40 del vídeo, salen en la caseta 145 Marinella Terzi , autora de los maravillosos Estornudos mágicos , y también con un simpático vendedor hablando con un niño. El vendedor soy yo, y salgo en el minuto 41:40, unos dos o tres segundos. Este es el enlace para disfrutar de mi estrellato: http://www.rtve.es/alacarta/la1/#786217 Estar en ...

Un pensamiento de Nicolás de Maquiavelo

Hola, corazones. Ayer cuando llegué a mi casa y guardé en el armario la corbata y la camisa que me acababa de comprar, tuve una especie de pálpito relacionado con la ropa. Esta misma semana, al sacar por fin los pantalones de verano del altillo y probármelos, había tenido más o menos la misma sensación. Veréis, creo que las prendas son capaces de comunicarse entre ellas, y de alguna manera también con nosotros, sus dueños o portadores. Si no, ¿cómo se explica que, tras medio año guardaditos en una caja, más de la mitad de los pantalones hayan decidido a la vez reducir la cintura y, encima, decírmelo, todos, el mismo día? Considero una grosería y una auténtica revuelta por su parte, que ha acabado con muchos de ellos en el contenedor. ¿Por qué cada vez que una nueva camisa entra en el armario, las otras comienzan a gritar pugnando por su espacio, quejándose de que se arrugan, y arrugándose de mala manera para manifestar su disgusto por tener que cederle su sitio a «la nueva, esa advened...

Desconocidas

Ya he hablado en otras ocasiones de Carmen Guaita . Es de esas personas que te atrapa desde que la conoces, que te inspira una confianza y una tranquilidad admirables, y enseguida te encuentras compartiendo con ella cosas que ni siquiera te habías atrevido a reconocer hasta ese momento. Es simpática, amable, bella, inteligente. Ayer un invitado a la presentación de su libro dijo que si tuviera que definirla en una palabra, sería «dulce». No discrepo, pero yo utilizaría otra palabra, un sustantivo: Carmen Guaita es «gracia». Es gracia porque posee un conjunto de cualidades que la hacen agradable, porque además de la hermosura de sus facciones su fisonomía posee un atractivo que emana de su interior, porque es afable en el trato con las personas, porque es benevolente y amigable, porque tiene sentido del humor, porque maneja la escritura (fondo y forma) con habilidad y soltura, porque hablar con ella (o leer sus libros), siempre, de alguna manera, te reconduce, te sitúa en el camino ade...

Un pensamiento de Antoine de Saint-Exupéry

Hola, corazones. Vengo hoy con doble (o triple) resaca. Ayer tuvimos la presentación de un libro (más adelante, quizá hoy mismo, colgaré un post sobre el asunto, que merece mucho la pena), lo que significa que trabajé mucho, tanto que el reloj de fichaje no ha querido esta mañana reconocer la hora a la que salí ayer. Tengo, pues, la resaca de la satisfacción del deber cumplido, y la del cansancio, que suelen venir unidas. Añádase a esta la resaca de haberme entregado ayer a la cerveza en un grado ligeramente superior al habitual. No es que acabara la noche como las bodegas de una abadía belga, pero algo sí que me tomé, lo suficiente para que el cansancio acumulado y las pocas horas de sueño no hayan permitido al oro líquido su completa y perfecta asimilación. Por último, y quizá esto sea lo peor, esta mañana el autobús tenía un contundente olor a amoniaco, gracias al cual me siento entre intoxicado y nebulizado. Por todo esto, y porque me esperan por un lado un montón de textos que red...

Un pensamiento de Ralph Waldo Emerson

Hola, corazones. Hoy he tenido en el autobús una de esas sensaciones a caballo entre el recuerdo y el «esto ya me ha ocurrido», que los franceses llaman dejavú (sí, ya sé que no se escribe así, pero suspendí el francés, con él siempre me he atragantado). En el asiento contiguo al que yo he ocupado viajaba una señora, absorta en su lectura, cuyo rostro era el mismo retrato de mi abuela. El moño gris recogido y las gafas hacían su parte, pero el rostro era idéntico, incluso la misma expresión, más bien adusta. Y me he puesto a pensar en los recuerdos, esas evocaciones que hacemos de la gente con la que hemos convivido y de las circunstancias pasadas, que de repente, sin saber por qué, reflotan, y lo hacen siempre con diferente intensidad, tamizadas por nuevas experiencias, por nuevos recuerdos, por nuevas personas. Y en esas estaba, tan profundo, cuando el autobús ha llegado a destino y yo a mi puesto. Y el tiempo ha vuelto a apremiarme, que vuelvo a estar con las agendas, para el dos mi...

Un pensamiento de Platón

Hola, corazones. Hoy no he podido comprar el periódico al lado de casa, como acostumbro, y he tenido que hacer la mitad del trayecto del autobús sin lectura. Para poder adquirirlo, me he bajado una parada antes y he caminado un poco, entre la parada, el quiosco y la parada siguiente. El relente de la mañana me ha animado un poco en una semana que estaba siendo dominada por mi dolor de espalda (no es que haya desaparecido, sino que estas pequeñas y nimias circunstancias me permiten relacionarme con mi inquilino «álgico» con algo más de indiferencia). Me enrollo como las persianas. Al abrir el periódico, me encuentro casi de sopetón con que hay una nueva modalidad de conciertos, que acercan la música hasta el salón del potencial público de los grupos que actúan. Como ejemplo, un concierto de un grupo llamado Love of Lesbian en el salón de un interiorista cuyo nombre no he memorizado, en su casa, un ¡palacete! madrileño, con un aforo de unas ¡cien personas! «¡Genial!», he pensado inmedia...