Hola, corazones. Mientras me duchaba esta mañana, con mi gel nuevo, de una conocida marca cosmética que tiene como santo y seña la suavidad de la piel (es cierto: mi suavidad se ha concentrado casi por completo en mi piel y ha abandonado mi dulce carácter: ahora soy más suave al tacto pero más borde, ríspide y arisco al roce…), leí que el gel en cuestión tiene «agentes refrescantes». Deformado como estoy por las series de televisión que plasman el trabajo de diversos equipos, todos mixtos, de investigación criminal y forense, evoqué a las agentes especiales (y los agentes especiales) de las diversas agencias estadounidenses (FBI, NCIS, CSI…) que aparecen en las series, y comencé a pensar en ellas (y ellos). Pronto llegué a la conclusión de que son tan guapos (y guapas), están tan buenas (y buenos), que, más que refrescar, calientan (eso sí, pensar en ellas o en ellos te puede hacer derivar en un fresco o una fresca, un frescales o una frescachona, incluso un fresquiviriviri…). Y a cont...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.