Hola, corazones Ayer despotricaba con un compañero sobre la entrada escalonada. No es que deteste los pórticos con escalinatas de acceso, no, sino que me parece una tremenda estolidez, y una faena para los padres, esa moda de que los niños entren al colegio de manera escalonada, para evitar traumatismos, problemas y sufrimientos. Vamos, que yendo sólo una hora el primer día, dos el segundo, tres el tercero y así no vas a tener miedo al matón que te roba el bocadillo o a la fiera corrupia que muerde la pantorrilla. Sin embargo, bien que he disfrutado yo mi entrada escalonada al trabajo después de las vacaciones veraniegas: una semana de cuatro días, dos de ellos todavía con horario de verano, otra semana de cuatro días merced a un viernes festivo que me va a permitir un viajecito a las fiestas de mi ciudad natal… Claro que yo a esto no lo llamo entrada escalonada, que sigue pareciéndome una bobada, sino, más bien, prolongación de la sensación de disfrute vacacional. Y en esas ando. Y cl...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.