lunes, 31 de marzo de 2008

La limpieza no llega a todas las calles

El sábado 29 de marzo el diario El País publicó esta carta, que envié el viernes, relatando un sucedido que me había indignado sobremanera. Lo reproduzco aquí y doy gracias a El País por hacerse eco de mi indignación.


Jueves por la noche. Camino de mi casa, veo un coche de la policía municipal estacionado en la esquina de mi calle, una estrecha y corta del centro de Madrid. Abajo, como todos los jueves, como todos los fines de semana, grupos de jovencitos y jovencitas consumen entre gritos alcohol y drogas, utilizando los cubos de basura como improvisadas mesas y los portales y fachadas como aliviaderos de sus vejigas. En el coche, un policía parece estar esperando… a que su compañero termine de orinar en la calle y, cerrándose aún la entrepierna del pantalón, suba al coche para seguir adelante. Al día siguiente, se podían ver en la calle los restos de la fiestecita diaria de los jóvenes: restos de botellas y vasos de plástico, colillas y papeles, manchas húmedas en las fachadas, un penetrante olor a pis y, en esta ocasión, un vómito que casi me hace resbalar al salir del portal. Mientras esto ocurre, el ayuntamiento ha colgado en los portales, entre ellos el de mi madre, en el barrio de Argüelles, carteles que anuncian una campaña de limpieza integral de las calles. Curiosa paradoja. Mientras unas calles merecen una limpieza integral, otras no sólo merecen ningún tipo de limpieza (en toda mi calle, con su botellón permanente y dos garitos de copas y conciertos, por haber sólo hay una papelera), sino que, además, merecen el desprecio de la policía municipal en forma de orines. ¿Olvida el ayuntamiento que todos somos vecinos, y por lo tanto, personas, y también votantes? Por cierto, mi calle se llama San Dimas.

viernes, 28 de marzo de 2008

Un pensamiento de José Luis Martín Descalzo

Hoy recurro a la Agenda de San Pablo (¿quién hará algo tan bueno?) para recomendaros un alegre pensamiento. Porque la alegría, pienso yo, es uno de los elementos imprescindibles en la vida de las personas, uno de esos elementos que puede pero no tiene por qué depender de nada, o de casi nada, externo a la propia persona, a no ser que sean otras personas, humanas, divinas o incluso caninas, que de todo hay. Y es que hoy estoy contento, porque sin darme cuenta anoche seguí las recomendaciones del pensamiento o frase-cita que sigue, en un estimulantísimo encuentro con mi familia. Ved, sin más, la reflexión de hoy:

«La alegría no es algo que se consiga de una vez para siempre; hay que reconquistarla constantemente» (José Luis Martín Descalzo).

José Luis Martín Descalzo fue (es: hay gente que siempre permanece) de esas personas que todo lo hicieron intensamente y todo lo hicieron bien. Sacerdote «pero» culto, como dicen ciertas malas lenguas, vivió fielmente su compromiso sacerdotal, su compromiso personal con Dios, y ayudó a muchas personas, con sus escritos y sobre todo con su ejemplo de vida, a cumplirlo. También fue un excelente periodista, que supo extraer y transmitir de la actualidad la esencia, la respuesta íntima a esas grandes preguntas del periodismo. Y un excelente escritor (no olvidemos que fue premio Nadal) que cultivó la novela, el teatro, la poesía y el ensayo. Y era un hombre que sabía de lo que hablaba, que buscaba siempre información, documentación y, sobre todo, experiencia antes de aterrizar en un campo.

Así que no es de extrañar que este pensamiento, esta frase-cita que nos deja, no sea sólo una más o menos elegante y bien dispuesta sucesión de palabras, con cierto sentido y ánimo de hacer que las mentes simples eleven el tono (que, con todo, eso ya sería bastante). No. Martín Descalzo habla de la alegría, de la necesidad de reconquistarla, porque supo bien que esto es así. Que a la sucesión de horas y días le sobrevienen muchas dificultades, penurias, problemas, dolores, que llenan de hiel el alma y nublan el raciocinio y la mirada. Y que por ello, sin obviar el mundo, sin obviar la realidad de esas dificultades, penurias, problemas y dolores, sino asumiéndolas y trascendiéndolas, y con la ayuda de las personas de nuestro alrededor cercano o lejano, de las personas divinas y humanas, es preciso reconquistar la alegría, para poder volver a sonreír y para poder, también, seguir afrontando las dificultades, penurias, problemas y dolores de la vida.

Porque el mismo autor que pronunció o escribió esta frase, la experimentó, supo de qué y por qué hablaba. Al fin y al cabo, él mismo escribió también aquel hermoso soneto, incluido en su impresionante Testamento del pájaro solitario:

Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

En fin, queridos todos, que tomemos en consideración las palabras sabias de los sabios y, como descalzo, Martín Descalzo, reconquistemos cada día la alegría que todos, por el mero hecho de existir, merecemos.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Talitá Kum

El 18 de marzo tuvo lugar en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, el estreno de la película española Talitá Kum. La película es una arriesgada apuesta de una joven productora mirobrigense, Contracorriente Producciones, por el cine religioso, concretamente bíblico. De bajo presupuesto y un equipo muy joven, la película narra el episodio de la resurrección de la hija de Jairo, recomponiendo el ambiente y dando a la historia credibilidad y cercanía.

Tras la proyección, en el transcurso de un vino español, tuve el privilegio de realizar una serie de breves entrevistas para televisión a diversas personalidades: el P. Ricardo Ares, director editorial de San Pablo; Norberto Alcover, SJ, crítico de cine y profesor de Comunicación, que presentó la película; Pablo Moreno, director y guionista de la cinta; Carlos Pinedo, actor protagonista en el papel de Jairo; Eloy del Palacio, compositor de la banda sonora, y Raquel Pacheco, la niña-actriz resucitada por Jesús en la película. Este es el testimonio gráfico de mi particular contribución en el evento.

Más información sobre la película y sobre el estreno en las páginas web de la película, en la que en breve serán colgadas las entrevistas, y de la editorial:




Álvaro reportero

Con el P. Ricardo Ares

Con Norberto Alcover

Con Pablo Moreno


Con Carlos Pinedo

Con Eloy del Palacio




¡Se acabó!

viernes, 14 de marzo de 2008

La higuera, de Juana de Ibarbourou

Este es un poema que me acompaña casi desde mi infancia. No puedo menos que dar gracias por haber tenido la dicha de leerlo, de saborearlo.




Porque es áspera y fea,

porque todas sus ramas son grises

yo le tengo piedad a la higuera.


En mi quinta hay cien árboles bellos,

ciruelos redondos,

limoneros rectos

y naranjos de brotes lustrosos.


En las primaveras

todos ellos se cubren de flores

en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste

con sus gajos torcidos, que nunca

de apretados capullos se viste...


Por eso,

cada vez que yo paso a su lado

digo, procurando

hacer dulce y alegre mi acento:

"Es la higuera el mas bello

de los árboles todos del huerto".


Si ella escucha,

si comprende el idioma en que hablo,

¡Que dulzura tan honda hará nido

en su alma sensible de árbol!


Y tal vez, a la noche,

cuando el viento abanique su copa,

embriagada de gozo le cuente:

"Hoy a mí me dijeron hermosa".

Un pensamiento de Fernando Sánchez Dragó

Esta semana el pensamiento frase-cita me lo proporciona la actualidad periodística. Cuando hace un rato iba en Envases y Enlatados de Madrid hacia mi trabajo, leyendo el periódico, me he encontrado con que el ínclito escritor, pensador y provocador (quizá no sea este el orden que más le define…) Fernando Sánchez Dragó se despidió ayer de los informativos que presentaba en Telemadrid. Comoquiera que su persona no es de mi agrado, el horario de su informativo coincide con mi hora de acostarme, o con mi primer sueño, y además no tengo televisión en casa (mira, pues igual va a ser por esto), nunca he visto su programa. Pues bien, esta mañana casi desayuno esta delicia de sutileza ontológica y exquisita relatividad moral:

«Cada uno es como es y eso no es bueno ni malo; es lo que es» (Fernando Sánchez Dragó).

Un pensamiento frase-cita que me ha evocado muchos otros, y no sólo frases de personajes ilustres, o meramente famosos, sino incluso expresiones comunes en el habla de la gente. Por ejemplo, recordemos la murciano-andaluza (por el acento) pregunta de «Eso, ¿qué eh lo que eh?», en su variante almeriense, en la murciana o en la granaína, que de todo haylo. O esa hermosa disquisición hortofrutícola sobre el ser, el parecer y la paciencia: «Oro parece, plata no es, si quieres que te lo diga, espera». O incluso esa curiosa paradoja con la que nos alimentábamos en nuestros rebeldes años adolescentes, cuando, a la par que nos iban introduciendo más o menos a la fuerza en el pensamiento lógico-filosófico, nos despachábamos con frases como esta: «La verdad absoluta no existe, o sea, que puede que sí».

En cualquier caso, parece claro que todos estamos de acuerdo en que lo que es, es, y también en que lo que no es, no es. Claro que, con todo y con eso, todavía puede haber quien nos diga que no siempre ocurre así, porque no todo es lo que parece, no es oro todo lo que reluce o simplemente que las apariencias engañan, a lo que también habrá quien conteste que por el humo se llega al fuego. Incluso puede aparecer alguien, a voz en grito o hasta cantando en un acto de adoración al día, es decir, al hoy, al presente, que introduzca en nuestra disquisición el valor temporal, para decirnos que, si bien lo que es, es, lo «que será, será, el tiempo nos lo dirá».

Dejando a un lado la ontología, entremos a dirimir sobre la oportunidad de la apreciación moral de Dragó, cuando dice que eso no es bueno ni malo. Quiere decir el egregio y provocador literato que la valoración moral sobre lo que es o no es cada uno, o sobre cómo es o no es cada uno, para ser precisos, aunque se haga, es irrelevante, pues no varía en nada la realidad sobre la que se está realizando dicha valoración.

En cualquier caso, y volviendo no ya al tema moral, sino a la frase-cita de Dragó, y a modo de conclusión, no podemos olvidar que la cuestión sobre el ser de las cosas y de las personas está en el origen del pensamiento humano. Y también en la cúspide. Como en la cúspide de la creación literaria. Recordemos, si no, al inimitable Guillermo: «Ser o no ser, esa es la cuestión».

viernes, 7 de marzo de 2008

Si amas a Dios, de Amado Nervo

Este es uno de los más hermosos poemas en prosa de Amado Nervo; pertenece a su obra Plenitud.

  • Si amas a Dios, en ninguna parte has de sentirte extranjero, porque Él estará en todas las regiones, en lo mas dulce de todos los paisajes, en el limite indeciso de todos lo horizontes.
  • Si amas a Dios, en ninguna parte estarás triste, porque, a pesar de la diaria tragedia Él llena de jubilo el Universo.
  • Si amas a Dios, no tendrás miedo de nada ni de nadie, porque nada puedes perder y todas las fuerzas del cosmos, serían impotentes para quitarte tu heredad.
  • Si amas a Dios, ya tienes alta ocupación para todos los instantes, porque no habrá acto que no ejecutes en su nombre, ni el mas humilde ni el mas elevado.
  • Si amas a Dios, ya no querrás investigar los enigmas, porque lo llevas a Él, que es la clave y resolución de todos.
  • Si amas a Dios, ya no podrás establecer con angustia una diferencia entre la vida y la muerte, porque en Él estás y Él permanece incólume a través de todos los cambios.

El Decálogo de la Serenidad, de Juan XXIII

Con este bello texto de Juan XXIII, papa, beato, conocido como el Papa Bueno, comienzo un nuevo apartado, una nueva etiqueta: los textos que considero básicos. Muchos de ellos, como este Decálogo de Juan XXIII, son archiconocidos y están a disposición de cualquier persona en cualquier parte. Pero nunca está de más recordarlos. Y esto es lo que hoy quiero hacer con el beato Juan XXIII.




  • Sólo por hoy, trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver el problema de mi vida de una vez.

  • Sólo por hoy, tendré el máximo cuidado de mi aspecto; trataré de ser cortés; de no criticar a nadie ni pretender disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

  • Sólo por hoy, me adaptaré a las circunstancias, sin querer que las circunstancias se adapten a mis deseos.

  • Sólo por hoy, dedicaré treinta minutos de mi tiempo a una buena lectura recordando que así como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, la buena lectura es necesaria para mi mente y espíritu.

  • Sólo por hoy, haré una buena acción a favor de alguien que solamente yo sabré.

  • Sólo por hoy, haré dos acciones positivas que no sean de mi agrado y procuraré que nadie se entere.

  • Sólo por hoy, seré feliz con la certeza de que se sido creado para la felicidad.

  • Sólo por hoy, haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré íntegramente, pero lo redactaré. Y me cuidaré de dos calamidades, la prisa y la indecisión.

  • Sólo por hoy, no tendré temores, no tendré miedo a gozar de lo que es bello y de creer en la bondad. Puedo hacer durante un día lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.


Sobre Juan XXIII también hay mucho escrito, pero yo os recomiendo el siguiente artículo:



Álvaro Santos Iglesias, Juan XXIII, en C. Leonardi-A. Riccardi-G. Zarri (dirs.), Diccionario de los santos II, San Pablo, Madrid 2000, 1261-1267.

Un pensamiento de Otto von Bismarck

Esta semana he recibido frases muy interesantes de Proverbia.net, frases de esas que me digo a mí mismo al leerlas: Alvarito, esta se la cascas el viernes y ya tienes Pensamiento de jornada de reflexión electoral. Por ejemplo: «De males a bienes dicen que se pasa fácilmente; pero de males a males, digo yo que es más frecuente» (Pedro Calderón de la Barca), o esta otra: «El secreto de poner en ridículo a las personas reside en conceder talento a aquellos que no lo tienen» (Cristina II, aún no he averiguado de dónde, pero creo que de Suecia). Pero hoy me ha llegado otra frase-cita diferente, y me voy a dejar de temas electorales, porque esto me ha gustado más:

«Ante cualquier desavenencia no caigamos en el error de dudar o bien de su inteligencia, o de su buena voluntad» (Otto von Bismarck).

Además de por contar entre su descendencia a la incombustible oxigenada Gunilla, el bueno de Otto no goza últimamente de gran predicamento, debido a sus ideas políticas y a su trayectoria histórica personal, tan poco afín al estilo actual posmoderno de vivir la vida. Sin embargo, el hombre parece que pensaba, y que o bien era tonto o bien tenía buen corazón. Porque, si no, ¿de qué pensar que tu rival en una discusión o debate no es ni tonto ni malo? Pero si es evidente que todos los que van contra mí es porque son tontos y no se enteran, pero para eso ya pongo yo remedio y os calzo la ECPIP (Educación para la Coincidencia de Pensamiento con mi Ínclita Persona), o es que son malos y quieren hacerme daño, y para eso extiendo yo la PRISA (Política Represiva Impositiva Sobre Ajenos).

Bromas aparte, y políticas fuera, ya podéis imaginar adónde quiero ir a parar. Cuando discutimos con alguien, porque tenemos puntos de vista diferentes, partimos de conceptos distintos o hemos tenido experiencias dispares, no podemos caer en la tentación de menospreciar al otro, considerándole falto de inteligencia o de buena voluntad, y consiguientemente menoscabar su imagen, su honor, su palabra, su dignidad. Si hiciéramos eso, sería señal de que somos precisamente nosotros los faltos de inteligencia y buena voluntad. Un diálogo, un debate, una discusión, aunque se tengan desavenencias, no debe llevarnos a la estulticia ni a la mala fe.

Sé que algunos pensaréis que no tengo razón, claro, pero es que no estáis del todo bien despiertos aún y me queréis mal.
(Smile, please).