Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Bertrand Russell

Un pensamiento de Bertrand Russell

Hola, corazones. Tras una semana de intenso trabajo que me tiene fundido y sin resuello, empiezo el viernes con la bolsa de viaje al hombro dispuesto a pasar el fin de semana en un idílico retiro conventual, eso sí, convenientemente rodeado de sopranos y otros cantores amigos. Anoche participé en un acto de empresa que fue, de verdad, una auténtica fiesta de la literatura infantil. Variadito, polifacético y completito que es uno. Pero al menos así, entre unas actividades y otras, no pienso en las cosas malas que me pasan, como este dolorcillo que me acompaña y que ya se está haciendo buen amigo mío, de tanto rato como pasamos juntos, o como ese pequeño pero incómodo descenso en el número de seguidores de mi blog [pero, bueno, ¿qué es esto?, ¿estoy dejando de resultar interesante a ese grupo de veintitantas personas (selecto grupo, a fe: veintipocos, con la cantidad de millones de cibernautas que existen) que se me han apuntado como fans? ¡Ay, cuánto sufro!]. Menos mal que viene la fras...

Un pensamiento de Bertrand Russell

Buenos días, queridos amigos. Recuerdo un escrito mío en la Hoja Parroquial del Buen Suceso, es decir, hace miles de años, en el que, comentando la floración de actividades cuaresmales y el posterior vacío absoluto de charlas, oraciones, conferencias y encuentros pascuales, proponía, en versión cómica, una serie de charlas, los martes pascuales del Buen Suceso, que ponían en boca de «testigos directos» de la resurrección una semana de buenas noticias. Uno de los conferenciantes era un mosén catalán al que bauticé con el nombre de Tomás Nonsé i Dubte, en clara alusión a aquel Tomás, Tomás, que tuvo que meter el dedo en la llaga para cerciorarse de que lo que le contaban era cierto. ¿A qué viene todo esto, diréis, con razón? Pues es muy sencillo: a que no estoy seguro de qué toca la frase-cita que he seleccionado para hoy. Una frase-cita que afirma y niega a la vez, como aquel adagio que nos repetían cansinamente cuando éramos críos: «La verdad absoluta no existe, o sea, que puede que s...

Un pensamiento de Bertrand Russell

Llevo días pensando en que la reentré del Pensamiento después del parón navideño tiene que tocar un tema especial. Y qué mejor tema que la palabra que más pronunciamos, leemos y oímos durante las Navidades, al comenzar el año y, en mi caso, al menos, en mi tresenerino cumpleaños: felicidad. Feliz Navidad, Feliz año, Felices fiestas, Felicidades… Felicidad a raudales que sale de nuestros labios con una franca sonrisa, felicidad que brota de nuestro corazón como un deseo con el que obsequiamos a familiares, amigos, conocidos, vecinos, compañeros y a toda la gente con la que nos cruzamos. Felicidad. Pero, ¿qué es, en qué consiste la felicidad? Pensé en buscar una definición en Proverbia.net y comentarla, aportando mi visión (mi concepción de la felicidad, según la segunda acepción del verbo concebir: «Formar idea, hacer concepto de una cosa»). Pero no contaba yo con el factor tiempo (cronológico y atmosférico), así que he optado por seleccionar una frase interesante y dejarla sin más, pa...

Un pensamiento de Bertrand Russell

Buenos días, mis amigos. Si, como dice Paul Cézanne, «la naturaleza es el espejo que Dios despliega ante nuestros ojos», y en un espejo se refleja todo lo que se le pone delante menos los fantasmas y los vampiros, resulta que hoy estamos lluviosos (al menos aquí). Y lluviosos remite primero a mojados, por contacto con la realidad, a melancólicos, por arte de la metáfora más clásica y manida, a limpios, por aquello de la ducha matinal con gel y champú, y en ámbitos más agrarios a fértiles o idóneos para el riego de los campos… Pero no son estos los tiros de hoy. De lo que vamos a charlar esta mañana (si es que este soliloquio tecleado puede recibir el nombre de charla, al menos en su sentido de conversación; sí que lo es, seguramente, en su peyorativo sentido de perorata, sermonazo o rollo raro) es de un pensamiento extenso de un hombre de amplios y diversos saberes. La frase, no podía ser menos, puede encontrarse en la Agenda de San Pablo, precisamente en su edición de este año y en el...