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Mostrando las entradas etiquetadas como Navidad

Feliz Navidad

Por aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo... Todos iban a empadronarse, cada uno a su ciudad. También José, por ser descendiente de David, fue desde la ciudad de Nazaret de Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse con María, su mujer, que estaba encinta...     Mientras estaban allí se cumplió el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada... El ángel dijo a los pastores: "No tengáis miedo, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo. En la ciudad de David os ha nacido un salvador, el mesías, el Señor. Esto os servirá de señal: Encontraréis un niño envuelto en pañales acostado en un pesebre"... Y enseguida se unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los ho...

Tres poemas de Navidad

Hola, corazones   Menos mal que no me creo demasiado ninguna de las profecías que me llegan, porque si no, ahora mismo estaría en un trance complicado: según cierto calendario, esto se acaba y ya no tengo nada más que decir, y según el horóscopo que publicaba ayer el periódico, en un breve plazo de tiempo me caso y ya no tengo nada más que decir. Ya una amiga se encargó en una ocasión de propalar por mi oficina un falso rumor que me involucraba en un enlace nupcial. Sabiendo que el fax se recibía en recepción y que toda la empresa tenía acceso a él, mi compañera escribió el siguiente texto, con un cuerpo de letra normal hasta las últimas palabras, en las que cambió a una tipografía extrabold en cuerpo 72: «Aunque debería estar enfadada porque me he enterado por terceras personas, para que veas que las buenas noticias no me enfadan, sino que me alegran, ¡enhorabuena!, que seáis muy felices». Durante varios días algunas personas en la oficina me miraban de soslayo, como esper...

Feliz Navidad

Que la luz que irradia el Niño ilumine tu rostro y tu mirada, que su desnudez revista tu alma, que su sonrisa inunde tu corazón, que su llanto despierte tu conciencia. Y que nunca falte en tu vida el silencioso amor de su Madre, la atención de su padre en la tierra, la solidaridad de los pastores y de todos tus semejantes y el aliento callado del Padre. Feliz Navidad, de todo corazón.

Un pensamiento de Manuel Mandianes

Hola, corazones. En plena vorágine de poinsetias, comidas, adornos, belenes (misterios: no pierdo demasiado tiempo en plagar la casa de pastores, ovejas, castillos herodianos o tradicionales figuras en hedionda pose), reintegros, brindis, obsequios y envoltorios, y aún con la sensación de que voy corriendo a todas partes y a ninguna llego a tiempo, a pesar de disfrutar de las tardes libres durante dos semanas, tengo que reconocer que la Navidad, que ya está aquí (en centros comerciales casi se acaba ya, que tienen que montar las rebajas, no vaya a ser que nos escapemos), me hace sentir bien. Creo, en el fondo, y lo digo con sinceridad y con mucha modestia, no me he perdido del todo en el envoltorio, y sigo sabiendo, saboreando, algo de la sustancia de la fiesta. Por eso la frase-cita de hoy, tomada del periódico del día, de un artículo de tribuna firmado por un antropólogo, un artículo que aún no he leído pero que leeré en cuanto encuentre un hueco. Frase-cita que casi no va a ser come...

Feliz Navidad

Quiso a los hombres Dios entregarles un regalo y pensó cómo envolver la mirada de su amor. Y era tan grande aquel don que no halló lazo ni caja ni envoltorio ni papeles que pudieran abarcarlo. Y entonces se le ocurrió que amor con amor se da. Y en el amor verdadero de su Madre nos lo dio, y en un portal de madera, entre pajas y animales, en un niño con pañales vino al mundo el mismo Dios.

Feliz Navidad

Sé que viene, sé que está, sé lo que estoy esperando, pero no sé, ¡ay!, cómo será su pelo, cuál el color de los ojos, cómo de grandes sus manos, cómo de aguda su voz hasta que le rompa el llanto… Sé que viene, sé que está, sé lo que estoy esperando, pero no sé ¡ay!, si sabré tomarlo en brazos, si le asustará mi barba ni cómo será su voz cuando me diga papá… Sé que viene, sé que está, sé que lo estoy esperando, pero no sé ¡ay!, si mi voz le gustará, si atinaré con el tono, si no lo despertaré aleteando y cantando mis aleluyas y glorias. Sé que viene, Sé que viene, sé que está, sé que está, sé lo que estoy esperando, sé lo que estoy esperando, pero no sé, ¡ay!, pero no sé, ¡ay!, si temblará su piel si temblará su piel cuando mi aliento le llegue, cuando mi aliento le llegue, si acariciará mi pelo si acariciará mi pelo o si agitará los pies o si agitará los pies cuando escuche mi mugido. cuando escuche mi rebuzno.

Un pensamiento de Heráclito

¡Hola, corazones! Pensaba estos días que ya iba siendo hora de hablar de la Navidad, que aún no ha llegado, pero está a la vuelta de la esquina y según muchos comerciales televisivos (permítaseme este bonito americanismo) y muchos centros comerciales y tiendas de todo tipo ya está aquí. Pero no sabía cómo, porque no quería la típica frase que dijera algo así como “la Navidad es…” o “Navidad es cuando…”. Y mira por dónde la excelsa Agenda San Pablo 2009, en el 19 de diciembre (mañana, como quien dice), me propone una frase-cita a la medida de mis deseos. Frase antigua pero no por ello o precisamente por ello llena de sustancia. Ved: «Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue» (Heráclito). Obviamente, este pensamiento de Heráclito no está referido expresamente a la Navidad, es decir, al nacimiento en el mundo y en el corazón de cada ser humano de Dios hecho hombre, más: hecho niño indefenso y pobre. Pero si aplicamos el concepto, le viene al pelo. Porque, ¿qué hay más i...

Un deseo para el año 2009

Que cuidemos cada día nuestro pequeño planeta, separando los baobabs de las rosas. Que seamos para los demás no la rosa vanidosa, sino el zorro domesticado. Que aprendamos cada día a ver lo esencial, que es invisible a los ojos. Que conservemos siempre vivo nuestro Principito interior.

Feliz Navidad

Si en tu pecho anida la paz y en tu corazón habita el amor; si en tu mente reside la cordura, si es cordial y pura tu sonrisa, si de tu mano abierta mana la misericordia, si tu mirada irradia al mundo la concordia, es señal de que pronto, muy pronto, nacerá en ti, la ternura del amor de Dios hecho niño, la rotunda amabilidad divina de un pequeño Niño con el corazón de Dios. Feliz Navidad