Hola, corazones. Choco contra un muro muchas veces al día. Un muro que se construye cuando la gente alrededor de uno te oye pero no te hace caso, hace como que te escucha pero cuando se da la vuelta se ha olvidado, te responde hasta con halagos a la buena idea que has aportado y a continuación dispone las cosas para que todo vaya, precisamente, en la dirección contraria. El muro que te plantifica quien, una vez tras otra, después de oír tus quejas sobre un asunto y darte aparentemente la razón, poniendo alguna excusa benévola para justificarse, continúa en sus trece y no modifica un ápice aquello de lo que tú te estás quejando y que sólo está en su mano modificar. No sé si estaré siendo muy críptico, o quizá no, pero me resulta recurrente esta sensación de volver impotente sobre el mismo punto, caer en el mismo error (no, no es un error, al menos no mío, cuando denuncio una y otra vez que algo no funciona en el engranaje), repetir «sisífeamente» (al modo de Sísifo , al estilo de Sísifo...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.