viernes, 6 de septiembre de 2013

Un poema de José Luis Martín Descalzo

Queridos

Gracias por vuestras oraciones, por vuestra empatía, por vuestras llamadas y por vuestro silencio. Gracias por vuestra cercanía, incluso en la ausencia. Seguid, por favor, aguntándome, sosteniéndome con vuestro cariño como estáis haciendo.

No tengo ganas de poner frase-citas, ni de hacer comentarios, ni de nada. Sólo quiero, ¡necesito!, creer que sigo creyendo lo que creo, creer que es cierto lo que dice José Luis Martín Descalzo:

«Y entonces vio la luz. La luz que entraba
por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.
 
Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura».

Gracias 

 

1 comentario:

Pablo 19 dijo...

La serenidad de saberse en dominio del tema, lleva a Descalzo a lo sublime de la estética a través del lenguaje. Como con un juego de métrica y soneto se puede equilibrar la belleza y el amor. La belleza de lo que al mirar se reconoce y el amor de lo que sin ver el sentimiento lo lleva hasta el corazón.

¡Excelente!