Decir que me he quedado helado es poco, mirar a un punto vacío en la nada inmediata con incredulidad, sacudiendo la cabeza y deseando no haber oído lo que han dicho, no basta para expresar la mínima parte del estupor que ha invadido cada poro, cada neurona, cada célula de mi cuerpo. Toda mi fibra sensible no es suficiente para amortiguar la estupefacción que me ha invadido. ¿Qué puede pasar dentro de un cerebro, a qué estado de vaciamiento llegar un alma para que de mirarse tanto el ombligo y tan poco hacia fuera no le resulte abominable buscar la propia muerte llevándose por delante otras vidas? No me queda más recurso que poner en otras manos más poderosas que las mías toda esta mi zozobra. Ignoro lo que ha podido pasar, sufrir, vivir, imaginar, creer y descreer una persona para llegar al estado en el que una acción semejante es asumible, factible, realizable y… desgraciadamente realizada. Lo ignoro. Pero me da miedo, mucho miedo, pensar que nadie está libre de que las cosas ...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.