viernes, 11 de junio de 2010

Las puertas de Ácronos

Hace ya unos meses, me dio mi jefe un original para que le diera mi parecer. Me puse a la tarea, y comencé a leer una historia que, de entrada, me situaba ante una muchacha que se enfrentaba a una nueva vida y a una larga travesía transoceánica en avión. Poco a poco, me fui metiendo en la historia, que se va complicando en la trama y en los diálogos, y que va entrando en situaciones fantásticas que hablan de mundos paralelos, de realidades imaginarias, de personajes nómadas y de una comunidad de habitantes del espacio aéreo. Era una novela francamente interesante, con personajes humanos, muy bien trazados, con los que resulta fácil identificarse (un lector masculino puede, incluso, meterse en la piel de la protagonista sin menor problema). Incluso sin saber nada de ciencia, pues se habla mucho de física cuántica, de aeronáutica, de aviónica y demás, sus planteamientos están tan bien desarrollados, y las explicaciones que ofrece son tan verosímiles, que incluso el más acientífico lector, como yo, puede seguir la novela sin miedo a tropear en conceptos abstrusos. Y si además se trata de un lector sentimental, como también es mi caso, mejor: la vida de los personajes está llena de sentimientos, de emociones, de expresividad del interior.
Ni que decir tiene que le di un «publíquese» inmediato. Y la novela se publicó. Con el título de Las puertas de Ácronos. Y ayer fue presentada al público (poco, pero interesado) en La Casa del Libro de Hermosilla. Su autor, Heinz Delam, que a pesar del nombre alemán y de su aspecto (al hablar de Milmort le definí ya como un explorador británico en el corazón de África) es un hombre amable, culto, agradable, tímido pero no apocado, que habla muy bien y escribe magníficamente. Ayer lo demostró al hablar de su libro, de su vida en el Congo, de su experiencia como piloto, de su respeto por lo desconocido, de su afición a la imaginación, de su arte de escribir.
Recomiendo encarecidamente la lectura de la novela. Heinz Delam merece que se le conozca, se le lea y se le aprecie como el gran escritor que es. Y quien lea la novela saldrá enriquecido gracias a una novela imaginativa, entretenida y muy vida.

Heinz Delam firmando un ejemplar de Las puertas de Ácronos


2 comentarios:

Lucía Mon Amour dijo...

Yo no sé si el libro es bueno, o tú eres muy bueno vendiendo. La verdad es que tiene muy buena pinta. Me lo apunto.

Ana dijo...

Seguro que David no sabe qué regalarme por mi cumple, con tanto estudio..., es normal. ¡Dale una idea!
Besitos.