viernes, 27 de junio de 2014

Un pensamiento de Pearl S. Buck



Pereza, galbana, desidia, desgana, vagancia, gandulería, holgazanería, negligencia, dejadez, apatía… Astenia primaveral, inactividad estival, depresión posvacacional, taciturnia otoñal, congelación invernal, desolación estepeña, soledad desértica, desmotivación laboral, cansancio de vida, difuminación del horizonte…

¿Siento todo eso? ¡No, por Dios! Estaría muerto, y seguramente no disfrutando de la gloria del Padre. 

Son más bien sensaciones que van y vienen, que adoptamos o nos adoptan en ocasiones, que nos hacen decir cosas como ya no puedo más, me quiero ir, qué hago yo aquí, qué manera de tirar el tiempo, yo debería estar en otro lado, no aguanto más…

Cosas que a todos nos han pasado y que todos hemos dicho alguna vez. En momentos en los que hemos perdido, o se nos ha ocultado a los ojos del corazón, la esperanza. Por eso la frase-cita de la escritora americana Pearl S. Buck me viene de perlas, jaja:


Caramba con Perlita…

Así que cuando las cosas nos van mal, no debemos perder la esperanza, ¿no? Cuando nos parece que lo que tenemos delante es demasiado grande para nosotros, que no vamos a ser capaces de moverlo, no debemos perder la esperanza… Cuando el calor nos asfixia o el frío nos paraliza, cuando el clima y las estaciones ejercen su influencia sobre nosotros, no debemos perder la esperanza… Cuando nada nos motiva y todo nos parece gris, aburrido, triste, anodino, no debemos parecer la esperanza… Cuando lo que vemos alrededor nos parece un fangal que nos rodea y amenaza con devorarnos en sus fétidas arenas movedizas, no debemos perder la esperanza… Cuando lo único que podemos comer es un poco de pan para seguir tirando, no debemos perder la esperanza… Cuando todo en la vida nos da pereza, no debemos perder la esperanza…

Porque si perdemos la esperanza, dice Perla, todo lo que hagamos, hasta comer pan, nos parecerá un lento camino hacia el final. Si perdemos la esperanza de cambiar algo en nuestras vidas, sea pequeño o grande, si nos dejamos vencer en nuestro interior por la pereza más agobiante, todo nos parecerá un camino áspero, gris y difícil que no lleva a ningún lado más que a una mayor desesperanza… Si perdemos la esperanza todo trabajo o actividad nos parecerá un tedio infinito, todo entorno cenagoso nos zambullirá en su ponzoñoso seno…

Creo yo, entiendo yo, que la frase-cita de Perla es una invitación a no perder nunca la esperanza, ni siquiera cuando lo único que tenemos es un poco de pan para comer. Puede sentarnos mal. Como puede sentarnos mal desarrollar nuestra cotidianidad sin esperanza, como una concatenación terrible y mortal de actos reflejos desde el mismo momento en que suena el despertador…

Y la esperanza es verde. Como mi última corbata. Como las corbatas que dice un chascarrillo que llevan quienes aclaman Viva el Rey de España.

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