Hola, corazones. Podrán atacarnos, pero no vencernos; podrán invadirnos, pero no conquistarnos; podrán infiltrarse en nuestras filas, pero no destruirnos; podrán minar nuestras defensas, pero no inutilizarlas; podrán menguar nuestras reservas, pero no agotarlas; podrán coartar nuestra movilidad y nuestras funciones vitales, pero no lograrán destruir nuestra fortaleza. Con este párrafo, de inspiración claramente paulina (de san Pablo , no de los paulinos), comienzo mi reflexión matinal de hoy entre toses y mucosidades, rodeado o invadido de virus, pero no vencido, al menos en lo que a mi voluntad se refiere. Otra cosa es lo que mi voz responde, pues no logra elevarse más allá del comúnmente llamado «fa de vaca», esa profunda nota similar al más musical de los mugidos proferidos en los cántabros seles (diccionario, amigos, diccionario). No sé si estaré repuesto el domingo para cantar el Salmo, que me toca («En la tribulación estás conmigo, Señor»). Igual sueno más doliente, más «cuaresma...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.