viernes, 7 de octubre de 2011

Un pensamiento de Henry Moore

Hola, corazones

No suelo acordarme de mis sueños, pero esta semana tengo un vago recuerdo que me ha dejado un sabor de boca algo acibarado. Dormía yo plácidamente (algo cuando menos anómalo) y soñaba que estaba ayudando a alguien a arreglar algo (no puedo ser más preciso, tampoco es que tenga ante mí la visualización fílmica del sueño) cuando el despertador comenzó a sonar. Entonces, en ese momento impreciso en el que todavía estás en el sueño pero ya no estás en él, dije al destinatario de mi ayuda: «Mañana te lo arreglo». Y a continuación, sin mirar atrás, me levanté de la cama y me dirigí con celeridad a poner la cafetera. Al principio (mientras desayunaba, me duchaba, me vestía…) me quedé así, tan pancho, pero luego, ya en el autobús, con el periódico en la mano, me dio por pensar en el pobrecillo al que dejé abandonado en mi vida onírica porque mi vida material me estaba reclamando con su estruendoso clamor. Y me llamé de todo, menos bonito. Sólo espero volver a conciliar el sueño para reencontrarme con mi amigo (si es que aún me considera tal) y ponerme a su servicio hasta que me perdone. Y si eso significa no levantarme a tiempo, llegaré tarde, qué le vamos a hacer.

Lo malo es que si habitualmente no recuerdo lo soñado, más raro es que tenga o sea consciente de tener sueños recurrentes, con lo cual no sé cuánto tiempo estará el pobre esperando mi ayuda. Sólo espero que no me tenga por un superhéroe marveliano, o por un intrépido periodista con perro, o por un harrisonfordiano explorador.

Entrando ya en el terreno de la frase-cita, el otro día recibí una mediante Proverbia.net que me dio mucho que pensar, tanto que no me va a dar tiempo (qué raro) a expresar todo lo que me evocó la sentencia. Es esta:

«Si todo pudiera explicarse mediante la palabra, tarde o temprano acabaríamos con el mundo» (Henry Moore).

No sé muy bien si estar o no de acuerdo con este señor tan sabio que siempre quiere más. Porque por un lado parece querer decir que no todo es expresable mediante palabras, porque las palabras se quedan cortas cuando se quieren expresar conceptos (mejor, sentimientos) elevados, o no tan elevados pero igualmente sublimes. Sí, creo que todos nos hemos quedado alguna vez sin palabras para decir a alguien te quiero o para describir esa puesta de sol que parece una mala fotografía tuneada con photoshop, de irreal que resulta (en ocasiones, la realidad puede aparecérsenos falseada o coloreada).

Pero entonces me pregunto: cuando nos ocurre eso, cuando no somos capaces de expresar algo con palabras, ¿quién falla, las palabras o nosotros? Es decir, ¿somos nosotros, que no tenemos capacidad, habilidad y conocimientos suficientes para expresarnos, que no encontramos las palabras adecuadas, o por el contrario el mundo de las palabras es tan limitado que tiene lagunas, huecos, lugares vacíos en los que faltan elementos para describir o expresar algo? Y claro, me contesto inmediatamente que el universo del lenguaje, de las palabras, de la expresión oral y escrita, es siempre mucho más amplio, lato y extenso (repetitivo soy hasta la saciedad) que nuestra limitadita capacidad balbuciente.

No sé, pues, si realmente todo puede expresarse con palabras o no, porque nadie, ni siquiera los más sublimes creadores de imágenes verbales, los más geniales poetas, los más excelsos escritores, o los más marisabidillos politiquillos, por no reducirme al ámbito de los literatos, son capaces de agotar no ya el océano del vocabulario y la polisemia, sino simplemente el vaso de chupito que tienen delante.

Si todo pudiera explicarse mediante la palabra… Con la palabra están la voz, el tono, el gesto, la mirada, el ademán, el movimiento… Y además está la imagen, detenida o en movimiento, fotográfica o pictórica, cubista o fauvista, hiperrealista o surrealista… Y además están los otros sonidos, los que acompañan, sustituyen, amplifican la voz y la expresión humanas.

No me atrevo a afirmar que todo pueda explicarse mediante la palabra, y quizá sea, señor Mur, porque no me atrevo a pensar que tarde o temprano seamos capaces de acabar con el mundo.

2 comentarios:

Angel Santos dijo...

La palabras representan un límite, aunque amplísimo, lo mismo que los sonidos, las imágenes, los olores, los sabores. El mundo al que se refiere Moore es infinito y por tanto sin límites. Por tanto siempre nos quedará algo infinito más allá de los límites.

nacho santos dijo...

Todo depende de si crees que el pensamiento crea el lenguaje o si es este el que crea el pensamiento. En cualquier caso, el lenguaje no está constituido únicamente por palabras.