Hola, corazones. Que ya está que esto se acaba y la suerte está echada, como la jalea en el acta (¿no era así?). Haced vuestros propósitos para el año que viene y pensad, siempre, siempre, que lo mejor está por venir, y que lo peor que nos va a ocurrir es lo mejor que nos ha pasado en este dosmilonce. Y por favor, dejémonos de felicitaciones recortadas. Que aquello tan cursi de feliz salida y mejor entrada es como desearle al otro que sea feliz sólo en el momento de traspasar la puerta, sea entrando o saliendo, de cualquier sitio. Vamos, que en tu casa no seas feliz, sino sólo cuando entras o sales; que en tu curro no seas feliz, sino sólo cuando entras o sales; que en el supermercado no seas feliz, sólo cuando entras o sales, y así en cada sitio que tenga puertas. ¿Y en el campo, al que no se le pueden poner puertas, no se puede ser ni feliz ni infeliz? Pues vaya un deseo, una felicitación recortada. No vale. Vamos a proponer hoy una frase-cita sin comentario, o con breve comentario. ...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.