Hola, corazones Ahora que me he pasado dos semanas y pico adherido a una muleta, hasta que me he liberado de ella, he tenido ocasión de darle vueltas y más vueltas a la poca atención, a la falta de consciencia que ponemos en nuestros actos. Algo tan sencillo como andar se puede volver un problema muy serio cuando tienes una dificultad, y es entonces cuando te das cuenta de que cuando caminas no te fijas en cómo apoyas el pie, en la trayectoria y longitud de tu zancada, en la altura necesaria que debe alcanzar la pierna para dar el siguiente paso, en lo peligrosa que puede ser una distracción cuando das un paso al frente con los sentidos puestos en lo que acontece alrededor, sea a la izquierda, a la derecha, de frente o ¡peor! detrás de ti… Bobadas, quizá, porque es evidente que no tenemos que estar todo el rato preocupados por eso: la concentración necesaria para respirar y movernos nos tendría absortos para siempre. Pero sí que viene bien, de vez en cuando, tomar consciencia de nues...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.