Carissimi Qué mala es la escasez de tiempo. Vais a tener que perdonarme esta semana, pues me veo obligado a ser no solo escueto o parco en palabras, sino hasta roñoso. No puedo menos, sin embargo, que comentar la satisfacción que me produce que de vez en cuando la protesta no caiga en el vacío, sino sea escuchada y contemplada. Vuelvo a ver bolardos que impiden la irrupción silvestre de vehículos en una maravillosa plaza peatonal, después de mucha protesta y mucha recriminación a los conductores, que consideraban un derecho inalienable aparcar a menos de quince centímetros de un monumento histórico-artístico del siglo XVI pero paradójicamente respondían, avergonzados, que nunca harían lo mismo en la fachada principal del Museo del Prado... Es como cuando ofrecí, en tono irónico, mis servicios a Metro de Madrid: llamé en una ocasión, presentándome como fabricante de cubos de plástico, que les ofrecía una gama de cubos con la identidad corporativa de M...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.