Hoy tenía intención de dedicar mi reflexión inicial a la muerte. ¿La razón? Un amigo muy querido acaba de sufrir el zarpazo de la muerte en su familia, concretamente en su hermano. Su reacción (la de mi amigo) me ha dado qué pensar. No es lo mismo recibir una noticia semejante cuando tienes quince, treinta, cincuenta o setenta años. Lo que en unos casos es casi un sacrilegio en otros puede ser tomado como ley natural. Dolorosa siempre, pero natural. En aceptar la muerte, en saber vivir con la certeza y la seguridad de la muerte, está uno de los secretos de la vida. Sin embargo, tiemblo aún, de corazón y de mente, solo de pensar en que la muerte se acerque a quienes no pertenecen aún al ámbito de esa ley natural que justifica la desaparición del otro con el consabido «era muy mayor». Porque eso nos va poniendo siempre más cerca de la primera línea. No obstante, las circunstancias han querido que al final, pese a todo, no me vaya a dar a reflexionar sobre la muerte. Tiempo habrá, q...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.