viernes, 25 de julio de 2014

Un pensamiento de Hermann Hesse



Muchas veces tengo la sensación de que mi blog, de que estos pensamientos, están fuera de la realidad, se ciñen muy poco a lo que ocurre en el mundo y se quedan, como mucho, en lo que ocurre en mi vida o en lo que se me ocurre en ese momento.

Pero hay veces…

Hay veces en que veo las noticias de Palestina y me quedo petrificado. Hay veces en que me acuerdo de que sigue habiendo niñas secuestradas y quedo desolado. Hay veces en que veo cómo marcan las puertas de las casas de los cristianos y quedo aterrorizado. Hay veces en que veo que un tribunal de supuesta justicia condena a la hermana de un violador a ser violada por la familia de la víctima de su hermano y me quedo horrorizado.

¿Y qué hacer?

Llorar, rezar, protestar, rezar, poner fotos en el muro de facebook y mensajes en twitter, rezar, manifestarte, rezar… Rezar, rezar, rezar… Intentarlo todo para que las cosas cambien (quizá tenga que empezar por cambiar mi mentalidad, mi cotidianidad, mi percepción de la realidad). Y pedir lo imposible.


No sé si es posible o imposible, pero sí es necesario que tomemos conciencia de lo que está pasando. Es necesario que quien debe actuar actúe. Es necesario que quien está permitiendo o fomentando todo esto en su propio beneficio, cambie, deje de hacerlo, recapacite. Es necesario que quien se la coge con papel de fumar, como si no le importara, caiga en la cuenta de que lo que está ocurriendo es grave, muy grave. Y que aunque crea que no debe haber centros de culto en ambientes universitarios, no puede permitirse ni la más mínima actitud de exclusión.

Es grave la destrucción de la dignidad humana más elemental, fomentada incluso por las instituciones de algunos Estados. Es grave la aniquilación sistemática de núcleos de población (¡¡¡personas!!!), de su modo de vivir, de su cultura milenaria, de sus costumbres y hábitos. Es grave la persecución sistemática, organizada y cruel, de un credo. Es grave la muerte, es grave la guerra. Es grave que haya tanto estúpido suelto tratando de buscar justificaciones o de restar importancia y gravedad a todo esto.

¿Qué hacer? No lo sé. Quizá solo rezar y llorar. Y cambiar mi actitud. Empezar a dejar que las cosas me afecten, me duelan, me hieran. Empezar a conmoverme por lo que me rodea, por el sufrimiento ajeno pero cercano a mí. Y rezar. Para que las cosas cambien. Para que lo imposible, que solo es posible para Dios, se haga realidad.

Eso sí, con la ayuda de todos.

 

1 comentario:

Pelusa dijo...

Tu sentir es el mismo de muchos y el no saber que hacer,como llegar a la mayoría de esa humanidad indiferente, consumista, que mira para el otro lado es una tarea demasiado grande para unas pocas personas. Millones de blogs corren por las redes,y otros tantos nos vamos leyendo y en lo personal creo que estamos "sentados en una mesa redonda, los mismos de siempre.
Los pobladores de este planeta,que nos llamamos seres humanos hemos perdido justamente eso "la humanidad",nos hemos vuelto robots. Robots que este sistema nos fue convirtiendopoco a poco, sin que nos dieramos cuenta.
Hemos perdido la capacidad de amar, de ser solidarios al mismo tiempo nos fueron nutriendo, especialmente a los ninos,los jovenes con la propaganda diaria de que "si no tienes ciertas cosas materiales no eres nadie",si no consumes, no eres nadie. Además,los programas televisivos, las películas, en un 99% muestran el odio, la maldad,la violencia,etc.
Creo en lo personal,que la única manera de ir cambiando,o intentar cambiar está en lo cotidiano. Mirar a los ojos a ese hombre,mujer,nino,que esta en la calle,mirar a quien sufre,escucharlos.
Aquel sueno del Hombre Nuevo,sigue pendiente,y está en nosotros mismos hacerlo realidad,tratar de convertirnos poco a poco,con nuestras actitudes diarias y quizás ese granito de arena mío,tuyo,y el de otros pueda con el tiempo crecer. Miles de millones de granitos de arena volando,tratando de que cada día seamos más.
No creo que podamos cambiar el mundo escribiendo,predicando, insitiendo en idiología, que si bien es necesario el conocimiento teorico,de nada sirve si no somos capaces de amar,de sentir de humanizarnos.Cada uno de nosotros debe "predicar"con ejemplo,no con teorias. Buscar una nueva manera de llegar a las mayorías para hacerlas conciente de lo que hoy pasa en Palestina,en Irak,en Africa,en America Latina,la muerte,el despojo,la guerra,el desplazo de millones de personas, etc. puede tocarnos un día a nosotros. Y como dijo Bretch "cuando vinieron por mi,ya era tarde"
Gracias por tu trabajo