jueves, 24 de julio de 2008

Ayúdame, de Gandhi

Esta hermosa oración de Gandhi es, sin duda, un auténtico programa de vida. Ayúdame, Señor, a intentar al menos ponerlo en práctica...


Ayúdame a ser como soy.
Ayúdame a decir
la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras
para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás
por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito,
déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme.
Y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
¡Señor, si yo me olvido de ti,
nunca te olvides de mí!

(Gandhi)

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