viernes, 24 de julio de 2009

Un pensamiento de Jean Jacques Rousseau

Buenos días, queridos amigos.

Se acerca el final del curso y esto lo noto en el cansancio, que sin ser cuantitativo es acumulativo, en el tiempo de reacción, cada vez mayor, para apagar el despertador, por ejemplo, o en el escaso tiempo que tengo en jornada continua para escribir tranquilamente lo que me plazca sin que llegue el resto de mi departamento y tenga que ponerme a trabajar. Como ya ha llegado el primero, doy paso, sin más, a nuestro frasecitador de hoy, un hombre que vivía de una manera y escribía de otra, y del que todo el mundo ha decidido, con acierto, quedarse antes con el ejemplo de sus escritos que con el de su modus vivendi. Un hombre que dejó dichas y escritas cosas como esta:

«Siempre he creído que lo bueno no era sino lo bello puesto en acción» (Jean Jacques Rousseau).

Lo bueno es lo bello puesto en acción. A ver si con algún ejemplo podemos meternos en harina. Tomemos, primero, algo bello y analicemos su comportamiento (su acción) para ver si es también bueno por ser bello.

Una rosa, que todos los poetas coinciden en utilizar como metáfora de lo bello, es bella en sí misma, pero sobre todo es bella cuando se pone en acción, es decir, cuando exhala su aroma y despliega generosa sus sedosos y coloridos pétalos. Cuando tiene vida. Pero claro, la rosa también puede ser bella una vez ha sido cortada y ha perdido vitalidad y lozanía (hablo de la rosa seca, desecada, no de la rosa marchita). Pero, ¿es buena la rosa viva porque es bella y su belleza está en acto? ¿O es buena porque su belleza nos genera un beneficio (acudid a las fuentes)? ¿Y la seca? La seca es bella, pero su belleza es tal como memoria de lo que fue. No está, pues, en acto, sino en preterición. No estoy, pues, completamente seguro de que sólo lo bello en acción sea a la vez bueno porque nos genera un beneficio.

Tomemos algo bueno y analicemos su belleza. Nada hay en la vida del ser humano más bueno o mejor que el amor. Incluso en su capacidad de hacer daño, el amor es algo bueno, generador de beneficio a la persona. Beneficio que procede del amor en acción, del mero hecho de amar y ser amado, incluso del amor en preterición, pues el recuerdo del amor puede también hacer bien al hombre (o mal, cuidado); no creo que tanto del amor en potencia: ¿es amor el amor que no está en acción, o el amor, para serlo debe actuar? Yo me inclino por lo segundo: el que no ama, el que no acciona el amor, no ama, no tiene amor. Ya, pero, ¿es bello el amor? ¿Es bueno porque es bello, o es bello porque es bueno? ¿Es bello sólo cuando se da, o también cuando ya no está?

Me estoy metiendo en demasiadas complicaciones, me temo. Y aunque hay quien piensa que todo lo bueno o es pecado o engorda, yo, como creo colegir de la frase-cita de Juan Jacobo, estoy más de acuerdo con que la belleza y la bondad son hermanas que siempre van juntas, incluso cuando la presencia de una de las dos no siempre es fácilmente perceptible.

Y si bien uno puede engordar o pecar con una rosa o con el amor, también es cierto que con una rosa o con el amor también se pueden alcanzar altas cotas de sublimidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tal vez la belleza es la manifestación "estética" de la bondad que nos lleva a apreciar y amar, aunque no sólo como cualidad estética. Sin embargo creo que en lo bueno hay una cualidad moral que no posee lo bello. No se trata de rebajar uno frente a otro.

¿Lo intrínsecamente malo, es bello? No. Puede resultar atractivo, pero no por su belleza sino por estar prohibido, por representar un reto una provocación, por apelar directamente a los instintos primarios y naturales de todo ser humano, esos que tanto luchamos por contener. G. Albiac reproducía, hace unos días, una frase de Spinoza que lo resume magníficamente «Nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos», y entonces nos parece "bello y hermoso" es decir deseado que no amado. Lo bueno es bello y lo bello es susceptible se ser amado. Lo malo sólo puede ser deseado, se presenta atractivo pero no hermoso ni bello.