Hola, corazones. Que salgan a la calle procesiones con el santo de turno sobre las andas, rodeado de bellísimas mujeres de mantilla, tacón y luto; que bailen en corrillo, alrededor del fuego purificador, los más propensos al tribalismo, los más cercanos al indigenismo o a las culturas que cultivan el apego a la tierra madre mediante el descalcismo y el melenudismo; que eleven a los cielos sus brazos y sus ojos los espíritus cuyas mentes andan siempre entre las nubes; que entonen científicos y meteorólogos explicaciones salmodiadas sobre precipitaciones y nevadas; que corran los críos por las calles desafiando al frío y al infernal tráfico cantando a todas horas a la vieja de la cueva. ¡Que llueva, por Dios! Que me duele la garganta. No es que sea esta la única razón por la que imploro la lluvia, pero es que desde que erradiqué a cañonazos antibióticos mi persistente gripocatarro, mi garganta ruge en intervalos rigurosamente exactos y sólo se aplaca con pastillas de chupar y sorbos de a...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.