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Un pensamiento de Thomas Carlyle

La brevedad, característica que soléis solicitar de mi persona y que difícilmente puedo proporcionaros, me ha invadido. O pretende hacerlo, al menos. He aquí, pues, sin más preámbulos, el Pensamiento de hoy:

«Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate» (Thomas Carlyle).

¿Es un héroe el que triunfa? Pues así es visto muchas veces por los suyos, por quienes le admiran. Y en ocasiones, también por quienes simplemente pasaban por ahí y se han encontrado de bruces con uno que triunfa. Pero la heroicidad quizá no radique en su triunfo…

¿Es un héroe el que sucumbe? Normalmente quien fracasa, cae, pierde, sucumbe, como dice Carlyle (no entraré en la consideración del verbo, pero la palabra se las trae), no es considerado como héroe por nadie. Salvo desde la óptica de quien sabe que el grano de trigo que muere en la tierra da fruto abundante. Pero la heroicidad tampoco radica siempre en el fruto de la pérdida, quizá la heroicidad no radique en el fruto venidero del fracaso…

¿Es un héroe quien abandona el combate? No, definitivamente. Puede ser un hombre sensato, prudente, temeroso, mojigato, cobarde, listo, sagaz, despierto… pero no un héroe. La heroicidad, según nos manifiesta Carlyle, radica no tanto en vencer o perder el combate, sino en no abandonarlo, en seguir adelante, en mantenerse firme.

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