En estos tiempos que corren en el que las zanahorias cuestan lo que antes costaba llenar el depósito de gasolina y hacer esto último te sale como una habitación en un hotel de cuatro estrellas, y eso ya es que nadie sabe qué es lo que es; en estos tiempos en los que la hipoteca escala por tus entresijos bancarios devorando cuanto número se pone a su alcance; en estos tiempos en los que si hablas fuera del único pensamiento autorizado corres el riesgo de ser cuando menos abucheado, o ninguneado (eso me pasó a mí mismo, y a dos amigas, con un conocido cuando nos confesamos poco proclives al manteo a la derecha); en estos tiempos en los que si no cantas canciones de las que llevan sonando treinta años ininterrumpidamente, o no consideras excelsas las películas sobre la Guerra Civil inculto te verás; en estos tiempos (qué retórico te pones cuando empiezas con tus enumeraciones jaculatorias para no llegar a ningún lado) en los que el malo de la película es el que no puede entrar en su casa ...
Nacido para ofercer un Pensamiento para cada semana, con un comentario personal, diferente, quizá original, no renuncio a que vuelva a su ser. De momento, será una colección de textos y vuelcos personales de todo tipo.