viernes, 1 de febrero de 2008

Sobre peatones y conductores

Ha tenido mucha repercusión en los últimos días la noticia de que España es el país de la Comunidad Europea con mayor índice de atropellos mortales. Y Madrid, una de las ciudades más peligrosas para el peatón. Y claro, las autoridades se han puesto a pensar y han dado con la solución mágica: primero, advertir al peatón en los pasos de cebra de lo peligroso que es cruzar y de la cantidad de muertos que ha habido en ese paso de cebra (algo parecido hacen ya con los “paneles informativos” en la carretera, cuando te cuentan cuántos muertos hubo en carretera el año anterior por las mismas fechas), y después, multar al peatón con noventa euros si es sorprendido infraganti cruzando la calzada por un sitio indebido. La cuestión es compleja, porque, para empezar, las informaciones casi no hacen referencia a que la mayor parte de los atropellos son causados por los conductores, no por los peatones.
Sinceramente, creo que el mayor problema radica en el egoísmo de la gente, que piensa más en sí mismo, en su prisa, en que lleva horas dando vueltas para aparcar el coche, en que se le escapa el autobús, o lo que sea. Y además, en materia de Tráfico especialmente, la mentalidad dominante es esa que dice que “las normas no van conmigo”, “bueno, pero una excepción de vez en cuando, sobre todo si es con mi caso”, “amarillo es acelera que aún lo pasamos”, “personajillo verde intermitente me permite el paso, máxime si tengo más de ochenta años y llevo bastón o tacatá”, “tampoco era tanto el exceso”, “pues qué más dará”, “si es sólo un momento”, etc.
Se me olvidaba. Las autoridades también recomiendan a los peatones otra cosa cuando vayan a cruzar la calle (es de suponer que por un lugar correcto, es decir, un semáforo, un paso de cebra o, en su defecto, una esquina rebajada): que actúen con precaución y hagan una señal con la mano al conductor, indicándole que se dispone a cruzar. Pues sí, debe de ser eso, que cuando los conductores ven personas de pie en los bordillos de las aceras mirando hacia la acera contraria junto a un semáforo o frente a un paso de cebra, piensan que están de cháchara, o peor aún, es que no los quieren ver. Como las autoridades no han dicho qué señal hemos de hacer los peatones, sugiero algunas, que se pueden adoptar según sean las circunstancias:

  1. Menear de izquierda a derecha la mano con la palma extendida orientada hacia el conductor, para que piense que lo conocemos de toda la vida y le estamos saludando, o que somos nada más y nada menos que la reina de Inglaterra de incógnito en la calle de la Princesa.
  2. Con el dorso de la mano orientado hacia el conductor, cerrar todos los dedos salvo el corazón, indicándole que le pueden dar por saco porque estamos dispuestos a cruzar incluso por encima de su automóvil.
  3. Con la mano cerrada, salvo el dedo índice, extendido, señalar reiteradamente el muñequito verde del semáforo, o la lucecita roja para el conductor, haciéndole caer en la cuenta de que no tiene razón al seguir acelerando.
  4. Con la mano en la misma postura, señalar amenazadoramente al conductor, como diciéndole que le conocemos, sabemos dónde vive y cuál es la matrícula de su coche.
  5. Con la mano extendida y de canto, menearla suavemente de arriba abajo, como indicando al conductor que es un pillín, que se le va a caer el pelo si aparece un agente de movilidad o un celador de carril bus.
  6. Con la mano extendida y la palma hacia arriba, sacudir la mano de izquierda a derecha, indicando al conductor que si sigue acelerando y nos impide el paso va a cobrar una buena azotaina.

Obvio los gestos con ambos brazos, pues casi siempre llevamos algo en la mano (bolso, mochila, bastón, bolsa de la compra, carrito de niño, silla de ruedas, maletín, revistas, periódico, libro, cigarrillo, teléfono móvil…), que nos impide hacer con comodidad desde la ola hasta el corte de mangas.


Quien lo desee, puede ampliar este espacio con sus sugerencias y comentarios. Serán bien recibidos. Supongo.

1 comentario:

Atabalo dijo...

Me gustaría saber cómo son esos atropellos cuya mayor parte es causada por los conductores y no por los peatones.

Me imagino torax y abdomen del atropellado bajo las ruedas de un coche mientras la "menor parte" restante (la cabeza) es pisoteada por otros peatones que se suman a consumar el atropello.

¿es algo así? (je, je).